Durante los más de dos años de esta sección de DF, hemos escrito en diversas ocasiones artículos sobre hombres de muy diversos ámbitos a los que hemos destacado como referentes de una Nueva Masculinidad Alternativa. Personalidades que se acercan al ideal NAM por aunar las características que definen este concepto: la fuerza y la valentía, el atractivo que generan por tener un posicionamiento claro ante la violencia y el rechazo total y explícito de la doble moral.

El abanico de ejemplos es amplio y variado. Escritores como Rabindranath Tagore o Bjørnstjerne Bjørnson, músicos como el mismo Beethoven, deportistas como el árbitro Ángel Andrés Jiménez, el ciclista Gino Bartali o el futbolista Juan Mata, informáticos como Alan Turing, economistas como el premio nobel Amartya Sen, religiosos como el misionero Pere Casaldáliga o el activista Martin Luther King, médicos como Denis Mukwege o pedagogos como Paulo Freire.

Cuando ponemos nombre y apellido a un referente NAM nos sirve de ejemplo por sus acciones, por su carrera, por sus iniciativas, por un trabajo o por lo que conocemos de su vida personal. Pero con coherencia y por responsabilidad nunca sería nuestro referente, por ejemplo, si hubieran acosado, violado o mostrado una actitud violenta. De la misma manera, cualquiera de los citados dejarían de serlo si conociéramos u observáramos alguna de estas actitudes en ellos.

 

Los que escribimos en esta sección, somos conscientes de la importancia de tener referentes en los que visibilizar aquello a lo que aspiramos ser. Las figuras de referencia cobran especial importancia si hablamos de las primeras edades, de niños y jóvenes que están construyendo su personalidad y su masculinidad y a los que ayuda mucho tener personas a los que observar y poder admirar. Por esta razón es muy importante elegir bien quienes son los referentes, de nuestra forma de actuar ante las situaciones de la vida. Y es igual de importante ser críticos con esta elección y con las acciones que esta persona realiza. 

De la misma manera es necesaria la consciencia de que,  para encontrar referentes en los que fijarse que aúnen estas características, no es preciso mirar “hacia arriba” buscando a alguien famoso o rico, sino que con mayor facilidad podemos mirar bien hacia “los lados” y con mayor seguridad, encontrar estos grandes referentes entre nuestras amistades, nuestros educadores, nuestros alumnos, nuestros familiares… aunque no escribamos un artículo sobre ellos.

Ser NAM es acercarse al máximo a ese modelo ideal, poniendo el foco en las actitudes y en la coherencia, más que en la persona. Los referentes son de gran ayuda, pero es necesario que tengamos una mirada y una actitud crítica en esta búsqueda. Con sinceridad y con el conocimiento y la seguridad de que las NAM son la alternativa real para el fin de la violencia y para una vida llena de sentido.

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