Martin Luther King Jr. . Wikipedia

El 28 de agosto de 1963, frente al edificio del Capitolio de los Estados Unidos y ante la manifestación más grande que haya tenido lugar en Washington, Martin Luther King pronunció el discurso más emblemático de su trayectoria como activista y líder en defensa de los derechos civiles, y que es considerado uno de los mejores de la historia americana. 

En la actualidad estamos asistiendo a una situación de tensión, derivada de la muerte de George Floyd durante una detención en Minnesota, que ha generado una amplia movilización en EE.UU. Viene bien recordar el “I have a dream”, porque fue un discurso que debemos tener presente las personas que defendemos los derechos humanos. Fue un verdadero alegato y posicionamiento en favor de la igualdad de los derechos civiles para la población negra estadounidense, que vivía en la opresión de las leyes segregacionistas que suponían una pérdida, de facto, de la igualdad de acción, de la dignidad humana y por tanto de la libertad, personal y colectiva, de una minoría. La exclusión de las personas afroamericanas de determinados lugares, y la separación de espacios para personas blancas y negras, seguían siendo algunas realidades en muchas poblaciones de los estados del sur que provocaron dolor y sufrimiento

Martin Luther King, pastor de la Iglesia Bautista, tuvo un papel muy destacado con acciones encaminadas a terminar con la segregación racial a través de un activismo no violento que estuvo acompañado de múltiples ataques contra la población negra y contra King, quien sufrió un atentado que casi le causa la muerte. Los ataques y abusos policiales, las investigaciones secretas, las detenciones y los encarcelamientos no pudieron hacer tambalear su idea y la de su grupo (que provenía de un amplio movimiento de base, el Southern Christian Leadership Conference) de mantener la acción no violenta. 

Cuando Rosa Parks fue encarcelada por incumplir las leyes segregacionistas, con la valiente acción de no querer ceder su asiento de autobús a un hombre blanco, King  promovió un boicot a los autobuses, secundado ampliamente por la población negra, que duró 382 días y terminó con la derogación de las leyes segregacionistas en autobuses, bares, restaurantes y espacios públicos.

Ciudades y poblaciones como Birmingham, Albany y Selma, donde se produjo el Bloody Sunday, con un ataque violento con muertes perpetrado por la policía, fueron lugares en los que se construyó el relato de solidaridad, justicia, amor y lucha no violenta que le ha hecho ser recordado como uno de los mayores líderes y héroes de los Estados Unidos y del mundo. Su persistencia en la defensa de los derechos de las personas afroamericanas, del derecho al voto, en contra de la pobreza, en contra de la guerra y de la desigualdad fue una verdadera revolución que generó múltiples transformaciones y que le permitieron recibir el Premio Nobel de La Paz en 1964. Martin Luther King murió víctima de asesinato en Memphis, Tennessee, donde estaba apoyando una huelga de los basureros de la ciudad. 

Las NAM comparten el discurso de Martin Luther King, actualizándolo a nuestro tiempo, debido a que persisten las injusticias que demandan valentía, esfuerzo, pasión, amor y acción no violenta. La violencia de género, en la actualidad y de cara al futuro, supone un reto al que los hombres podemos contribuir a superar tomando posición a favor de las víctimas, porque queremos acabar con la injusticia declarada en el sueño de Martin Luther King para ver el amanecer de una sociedad libre de prejuicios, libre de violencia, libre de desigualdad. 

Tal y como dijo King en su transformador discurso, “es una impetuosa urgencia del Ahora” porque las personas queremos “Vida, libertad y búsqueda de la felicidad”. “Ahora es el momento”, “no estaremos satisfechos” hasta que “Resuene la libertad” y todos y todas podamos decir “Libres al fin”. El futuro está llamado a que hombres y mujeres con los ideales de Martin Luther King se relacionen, piensen y actúen para hacer realidad el sueño de un mundo mejor: We have a dream!

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