Hoy conocemos a Ángel Andrés Jiménez, o como se dice a sí mismo, el “árbitro de la paz”. Embajador de la plataforma 090, en la que buscan disfrutar del fútbol base en ambientes libres de violencia, arbitró durante muchos años en las ligas menores. Actualmente es profesor y una persona muy activa en redes sociales, especialmente en twitter, donde se posiciona constantemente en favor de la deportividad y contra la violencia, destacando acciones ejemplares.

Otros medios ya han dado voz a Ángel, gracias a lo cual le podemos conocer declaraciones como estas de un árbitro muy especial: “un deporte donde no haya respeto ya me parece menos deporte”. Apuesta por la educación desde los más pequeños y de un enfoque comunitario, porque “un montón de personas que quieren cambiar algo” sí pueden. De él los chavales dicen “ha dicho la verdad”, “ha dicho lo que tenía que decir”; los familiares dicen “más árbitros tenían que hacer lo mismo”.

Pese a las valoraciones positivas que recibe de muchas personas, no todo el mundo en su posición se atrevería a rechazar explícitamente los comportamientos violentos que se dan muchas veces, no solo por parte de los y las jugadores jóvenes sino de sus familiares. Además, hemos de tener en cuenta el contexto del fútbol, un deporte en el que las Masculinidades Tradicionales Dominantes (MTD) son las principalmente promovidas, tanto en jugadores, entrenadores, árbitros o aficionados. De hecho, en muchos partidos ha tenido que gestionar una situación con algún padre MTD. Pero él lo tiene claro. Se posiciona cuando debe y en cualquier lugar: lo hace como profesor, por redes, y cuando va de público.

Ángel, además está en la línea de las evidencias científicas internacionales que afirman que solo con toda la comunidad y en diálogo igualitario, incluyendo de manera principal la implicación y responsabilidad de los chavales y las familias, puede mejorar la convivencia. Así, promueve comportamientos muy valientes unidos a los valores más solidarios mediante su “VAR de la honestidad”: pide a los jugadores que ante una equivocación arbitral, aquel beneficiado por el error debe ser quien le avise. Eso requiere mucha más fortaleza y valentía que hacer trampa o pasar por encima del rival.

Esta valentía y posicionamiento claro contra toda forma de violencia, vividas con seguridad, es propia de las Nuevas Masculinidades Alternativas (NAM). También con sus acciones está visibilizando NAM entre los chavales y familiares, y de hecho resalta las acciones positivas que ve en el campo. Actuando de esa manera, y teniendo éxito tras tantos años, seguro que resulta un modelo de hombre para muchos chicos que juegan con él.

Es clave encontrar y darle muchísimo valor a referentes como este árbitro que promueven un deporte en el que la base de la competición es la diversión, el juego limpio y la solidaridad, sin necesidad de que esto suponga un detrimento en la calidad deportiva o el esfuerzo sino más bien al contrario. Porque como dice él, “jugando limpio, y con la verdad, se disfruta más”.



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