Los conceptos de “nuevas masculinidades” y “masculinidades igualitarias” se han utilizado compartiendo significados similares, sin embargo, desde algunas actividades de formación docente se está proponiendo negar el uso del primero al definirlo como un modelo estéticamente nuevo que sostiene comportamientos machistas. No se critica el mal uso de este concepto, sino que se equipara con modelos de masculinidad que sostienen el sexismo y la violencia. Una propuesta negacionista ocurrente, que pone bajo el foco de la sospecha a todos los hombres bajo el paraguas del también ocurrente micromachismo, desviando la atención sobre aquellos que ejercen violencia de manera explícita. Las mismas personas que mantienen estos discursos presentan actividades para realizar en las aulas a profesionales docentes, lamentando que cada vez haya más casos de violencia en edades más tempranas y reconociendo la falta de resultados con impacto social.

El modelo de nuevas masculinidades alternativas propuesto por Jesús Gómez no compite con otros conceptos, conoce y reconoce las aportaciones que anteriormente se han hecho desde el campo de los Men´s studies, supera propuestas individualistas o basadas únicamente en el discurso de la ética, contribuyendo a erradicar la violencia de género y el acoso sexual de segundo orden. Este modelo se aplica desde la socialización preventiva en acciones educativas de éxito para todas las etapas académicas y ha publicado guías para la comunidad educativa para la prevención de la violencia escolar y el ciberacoso. Está avalado por investigaciones científicas que demuestran su impacto social desde diferentes ámbitos, ofrecen resultados sobre diferentes aspectos y se pueden encontrar en las bases de datos internacionales más relevantes. Son, por ejemplo, la socialización, la atracción y la violencia; la percepción sobre chicos con comportamientos violentos; los modelos de atractivo masculinos en la adolescencia; cómo cambiar el modelo de atracción hacia la violencia; los actos comunicativos que fomentan relaciones igualitarias y transformadoras; la superación de la masculinidad hegemónica y la promoción de nuevas masculinidades; el liderazgo dialógico para el cambio social; la participación e involucración de hombres más jóvenes; la lucha con y por el feminismo; la superación de la violencia de género; la superación de discursos contra el amor; lecturas científicas sobre el amor para superar la violencia de género; la superación de estereotipos culturales en la prevención de la violencia; prevención del acoso cibernético; la prevención de violencia desde la infancia; la amistad como elemento de reflexión y transformación; la prevención de la radicalización violenta en jóvenes; impactos en la promoción académica e impactos en la mejora de la salud.

Las nuevas masculinidades alternativas tienen expectativas de que las investigaciones futuras puedan aportar otros modelos que lleguen a superarlas pues, como recogen Rios, Flecha y Puigvert, “significará que se ha dado un nuevo paso relevante para hacer posibles relaciones más igualitarias y libres. Mientras esto suceda, seguiremos trabajando desde esta perspectiva”.

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