Los men’s studies tienen una trayectoria importante en la comunidad científica internacional. Existen asociaciones científicas en todo el mundo, como la AMSA, y revistas de prestigio como Men and Masculinities, Psychology of Men and Masculinities, Journal of Men’s Studies y Masculinities and Social Change, que muestran un amplio abanico de conocimiento, de utilidad para comprender y superar problemáticas ligadas a la masculinidad como la violencia de género, la criminalidad o el acoso escolar. Como editor de Masculinities and Social Change hemos publicado estudios que han ayudado a profundizar en estas temáticas con el propósito de contribuir a la transformación social. 

En todos estos años en los que los men’s studies llevan profundizando sobre la identidad masculina, el concepto de nuevas masculinidades ha sido una de sus contribuciones más relevantes y con mayor impacto social. Ha permitido que se visibilice, se de valor y atractivo a un tipo de masculinidades alejadas del modelo tradicional hegemónico del que hablan diferentes autores y autoras. En este sentido, las investigaciones señalan que se trata de un modelo muy diverso, forjado en la igualdad, el deseo, la valentía y la seguridad, que presenta un posicionamiento claro y contundente contra la violencia de género. Otro de las características de estas nuevas masculinidades es su postura rotunda por las evidencias científicas y la verdad, aspectos que son sinónimos de progreso y mejora social. 

Esta es la realidad que se está consolidando en los campos científico y ciudadano en diferentes partes del mundo. Sin embargo, observamos cómo recientemente en España algunos medios de comunicación o partidos políticos utilizan esta conceptualización para aumentar su audiencia o con fines simplemente electoralistas. Ante este uso inapropiado de los avances científicos y sociales existe una posición muy clara de la comunidad científica internacional vinculada a los men’s studies: rechazo. Sobre todo porque significa una falta de ética de gran calibre aprovechar dichos avances con objetivos totalmente partidistas o utilitaristas. La sociedad cada vez más está reclamando que el conocimiento científico tenga un impacto social, es decir que permita avanzar hacia un mayor progreso y cohesión social, de modo que todos los agentes, partidos y prensa incluidos, deben responder a esa demanda. 

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