Fernando Simón, en una charla virtual en directo con los hermanos Pou, dos escaladores internacionales, ha realizado unas declaraciones de raíz machista. En este sentido, cuando los alpinistas le preguntaron si le gustaban las enfermedades infecciosas o las enfermeras infecciosas, Simón contestó: No les preguntaba si eran infecciosas o no, eso se veía unos días después. Este tipo de comentario está totalmente ligado a un modelo de masculinidad tradicional y claramente alejado de las nuevas masculinidades alternativas. De hecho, ha supuesto que el Consejo General de Enfermería exija que Simón se disculpe o, en el caso contrario, reclama su cese inmediato.

El pasado mayo se viralizaron en los medios y en las redes análisis y declaraciones que ponían a Fernando Simón como ejemplo de nueva masculinidad, afirmación que nunca hemos compartido las personas feministas y de nuevas masculinidades que llevamos toda la vida trabajando para lograr una sociedad libre de machismos. Seguramente algunas de las personas que públicamente alabaron esa supuesta dimensión de Simón, dirán ahora que él también tiene micromachismos como todos los hombres, quienes hagan eso en lugar de reconocer su error y rectificar su forma de análisis de las relaciones de género, volverán a perjudicar la igualdad y la superación de la violencia de género. Provocarán así otra gran equivocación causada por el fanatismo ideológico o la falta de conocimiento de las evidencias científicas en los men’s studies. Ante estas posibles reacciones es importante dotar de respuestas contundentes y basadas en argumentos de validez.

Primero, los micromachismos son un concepto acientífico, no está avalado por ninguna investigación internacional y no tiene fuerza empírica que exponga, con robustez, que el micromachismo es explicativo de nada relacionado con la desigualdad de género o la violencia machista. Segundo, los men’s studies, disciplina que tiene una importante andadura en la comunidad científica internacional, ya ponen de manifiesto que las nuevas masculinidades se alejan del modelo tradicional porque nunca ejercen la violencia, ni utilizan lenguaje machista ni discriminatorio, se posicionan con la verdad y no sucumben a las presiones del modelo de masculinidad hegemónica y tradicional. De modo, que Fernando Simón, partiendo del conocimiento del que disponemos en este campo, no es un referente de nueva masculinidad, sino de una masculinidad tradicional contra la que muy justamente se alzan las enfermeras y muchos de sus compañeros enfermeros.