En esta sección NAM se han visibilizado muchos aspectos, situaciones y ejemplos que contribuyen a poner el foco en los detalles importantes que permiten que las actitudes que tenemos los hombres tengan un papel decisivo en la lucha contra la violencia de género y que generen la posibilidad de tener relaciones sociales, personales y afectivas basadas en la igualdad, el amor y la ilusión.

El artículo científico publicado en 2013 sobre las Nuevas Masculinidades Alternativas ha sido referente en este sentido, porque puso nombre tanto a aquellos modelos de masculinidad que tienen actitudes que perpetúan la violencia de género como a los que contribuyen a su superación, aportando la alternativa necesaria para ayudar a caminar hacia la transformación. 

Poner nombre a las realidades siempre ayuda a que se visibilicen socialmente y se puedan distinguir en medio de la trampa de la confusión por el desconocimiento. Esto sucede, aún más, cuando hablamos de relaciones afectivosexuales, de amor, de sentimientos, campos que, tradicionalmente, se han dejado a merced de aspectos mágicos, invisibles, ocultos. Ahora bien, cuando se tienen en cuenta las evidencias científicas, que se han desarrollado sobre estos temas vinculados a las relaciones y al amor, aparece la socialización como la clave que condiciona y tiene influencia en los deseos y elecciones que las personas realizan en sus relaciones. De esta manera, resulta importante valorar el conocimiento como fuente de socialización.

Por lo tanto, cuando se habla de las actitudes de dominancia, desprecio y violencia, ejercidas por el Modelo Tradicional Dominante (MTD) y se conoce que, además, están asociadas a interacciones y relaciones en las que estas actitudes generan atractivo, podemos identificarlas y podemos tomar posición. 

Del mismo modo, cuando conocemos que existe un modelo tradicional, la Masculinidad Tradicional Oprimida (MTO), que, aunque tiene valores éticos en sus relaciones, no supone una alternativa al modelo dominante, ello nos ayuda a poderlo reconocer en la realidad. Las MTO mantienen actitudes de falta de seguridad, de nulo posicionamiento ante las injusticias, de seguidismo de los MTD y de falta de coraje y valentía. Todos estos elementos le restan atractivo social y le hacen insignificante en la lucha contra la violencia de género. Son hombres vistos como buenazos, pagafantas que están en la friendzone, sin atractivo, es decir, se convierten en el complemento perfecto para los MTD.

Sin embargo, tener conocimiento sobre el tema ayuda a identificar a los chicos y hombres que sí suponen una alternativa, las NAM.  Los hombres NAM muestran un posicionamiento activo, inteligente y valiente ante las dificultades y la violencia, promueven relaciones de amistad y solidaridad y, con seguridad, coherencia y coraje, ponen la mirada hacia las posibilidades de mejora, basándose en los mejores sentimientos. Sin afán de protagonismo, los NAM valoran la igualdad en la diversidad y se unen a las mujeres feministas para, conjuntamente, construir redes de solidaridad que permitan poner freno a la violencia y posibilitar relaciones llenas de sentido, de ilusión y de deseo. Se trata de hombres que desean relaciones igualitarias, libres y recíprocas, de amistad o afectivosexuales.

En definitiva, poder poner nombre a las NAM, permite que se puedan visibilizar, reconocer y elegir. Si bien es cierto que siempre han existido hombres con estas actitudes, conocer y contar con esta alternativa contribuirá a extender los entornos y las relaciones libres de violencia, para que todas las personas puedan hacer realidad las relaciones con las que sueñan.

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