Clase unviversitaria // Canva

El presente artículo recoge el testimonio, la reflexión y el análisis en primera persona de Garazi López de Aguileta, una de las investigadoras afectadas por los hechos a los que se refiere. En este texto se analizan, desde su experiencia, las dificultades que afectan a determinados procesos de selección del profesorado y sus consecuencias para la igualdad de oportunidades en el ámbito universitario.

Las seniors anónimas y sus cómplices nos vetan a sus presuntas víctimas en los concursos de selección de profesorado según lo que hemos ido observando. Al mismo tiempo, en medios y redes, publican que nos quieren salvar. Lo que estamos viviendo es que, cuando nos presentamos a concursos de profesorado vinculados a departamentos en los que ellas o personas de su entorno ejercen influencia, nuestras candidaturas parten con una clara desventaja e incluso resulta fácil vetarnos. Según nuestro análisis de lo que se ha visto hasta ahora, el resto de los miembros de los tribunales suelen mirar para otro lado, pensar o decir que vaya lío, que no se aclaran y que prefieren quedarse al margen. Como consecuencia de ello, en diversas ocasiones las plazas han recaído en candidaturas con méritos inferiores a los nuestros.

Por otro lado, las anónimas se presentan como jóvenes precarias para formular sus acusaciones anónimas, pero en realidad ya cuentan con la estabilidad académica y laboral a la que aspiramos quienes seguimos siendo jóvenes precarias. Aunque se disfrazan como feministas, ¿por qué tienen esas actuaciones tan contrarias al feminismo, que promueve la igualdad de oportunidades y la eliminación de toda discriminación en las carreras universitarias? Aunque se disfrazan como “nuestras salvadoras”, ¿por qué toman represalias cuando ejercemos nuestra libertad de elegir con quiénes queremos y con quiénes nos va mejor trabajar? Si esas personas son tan monstruosas como las pintan ahora, ¿por qué estuvieron décadas con ellas?  En nuestro análisis solo encontramos dos posibles hipótesis: o fueron extraordinariamente sumisas o mienten.

Pedimos y consideramos que tenemos derecho a solicitar a la mayoría de la comunidad universitaria, contraria a esas discriminaciones, que actúe, que no mire para otro lado, que no se someta a las prácticas que observamos en algunos departamentos y que, a nuestro juicio, tienen como consecuencia que nuestras candidaturas no resulten seleccionadas, aunque nuestros CV demuestren mejores méritos académicos y profesionales que quienes finalmente obtienen la plaza.

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