Autoconfianza, fuerza y coraje son características que distinguen a las nuevas masculinidades alternativas (NAM) de otros tipos de masculinidades. Siempre ha habido hombres que han luchado con valentía para conseguir un mundo mejor.  Para ello, es imprescindible creer que esa transformación es posible. 

En muchos contextos sociales, laborales, etc. podemos apreciar que abunda el lenguaje de la queja, que suele acompañar al pesimismo. Un claro ejemplo de ello es la ocurrencia de que todos los hombres somos causantes de la violencia de género y las desigualdades. Este tipo de enfoques transmiten que no hay nada que hacer y que la transformación no es posible, pero la realidad es que muchas mejoras sociales se han logrado gracias a las personas que se esforzaron y lucharon para perseguir utopías reales, porque las creyeron posibles.

El lenguaje de la queja no transforma ni produce mejora; el pesimismo no nos lleva a ningún sitio. En cambio, el lenguaje de la posibilidad sí es transformador y el optimismo puede tener un alto impacto en nuestra salud mejorando nuestras relaciones personales y haciendo que tengamos vidas más largas y satisfactorias.

Las NAM no caen en la “cultura de la queja”, sino que usan el lenguaje de la posibilidad, transformando las dificultades en posibilidades, como diría Freire. Además, practican la solidaridad y el apoyo mutuo, ya que entienden la importancia de tener relaciones de calidad. Esto hace posible que se generen ambientes que vinculan el atractivo y la amistad, en los que es fácil soñar con el mundo que queremos y caminar juntos hacia esa utopía real con optimismo.

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