Diversas publicaciones de este medio han descrito los avances más recientes en temas de salud que vinculan nuestra digestión con varios progresos en diferentes enfermedades (autismo, diabetes, depresión o cáncer de colon, entre otras). 

Ahora, un grupo de investigadores e investigadoras ha publicado en la revista Science Advances el artículo The neuroactive potential of the human gut microbiota in quality of life and depression [El potencial neuroactivo de la microbiota intestinal humana en la calidad de vida y la depresión] en el que relacionan las bacterias y microbios existentes en nuestro intestino con la esquizofrenia, un trastorno que afecta a nuestra mente, alterando la realidad que percibimos. De los 21 millones de personas afectadas, el 42% son mujeres, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Hasta ahora, la investigación se centraba en un análisis del cerebro para encontrar una posible solución, pero los equipos del Departamento de Microbiología e Inmunología del  Instituto Rega de Investigación Médica (Bélgica), del Departamento de Genética, Universidad de Groningen, Centro Médico Universitario de Groningen (Países Bajos) y del Departamento de Neurociencias, del Grupo de Investigación de Psiquiatría Universidad de Lovaina (Bélgica) se han fijado en la comunicación bidireccional microbiota-tripa-cerebro. Según sus conclusiones, las bacterias que producen butirato, como las Faecalibacterium y Coprococcus, se pueden asociar a una mayor calidad de vida. Sobre ésta, también tendría un efecto el ácido 3,4-dihidroxifenilacético.

Estos resultados han sido obtenidos de una muestra de 1070 análisis de microbiotas intestinales y, aunque se necesita más investigación, han demostrado la relación entre la actividad microbiana del intestino y la salud mental, todo un avance para entender las enfermedades mentales y, en un futuro próximo, encontrar una solución.

Secciones: subportada

Si quieres, puedes escribir tu aportación