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Existen momentos en los que nos toca liderar un movimiento, una institución, una comunidad… Nos toca “tirar del carro” y ponernos a la cabeza de un movimiento, sea de manera más o menos formal o institucional. Se dice que situaciones como esta nos “saca de nuestra zona de confort”

En ocasiones, esta situación es buscada, perseguida, el fin de un largo camino de trabajo. En otras ocasiones es una recompensa por una labor bien realizada. Pero también puede ser por un cambio repentino en la realidad o porque simplemente, llega nuestro momento y aceptamos la situación.

Sea cual sea la realidad, el hecho de liderar implica más visibilidad, mayor poder, más responsabilidades y, en ocasiones, ciertos privilegios. La presión que conlleva es obvia, por esa razón cabe pensar en cómo afrontar esta nueva situación personal o profesional.

Las actitudes de las Nuevas Masculinidades Alternativas nos pueden guiar en las decisiones a tomar, las actitudes a adoptar o la forma de actuar. 

La primera actitud de NAM es aceptar ese nuevo reto, con la responsabilidad que implica liderar a un grupo de personas. Lejos de protagonismos u oportunismos, debe existir la voluntad de hacer las cosas bien, de cumplir con los objetivos, de rendir cuentas y de usar la posición de poder para un bien común.

Un buen liderazgo está en constante diálogo igualitario con las personas que nos rodean, ya sea con el equipo de trabajo más cercano, con las personas con las que se comparte la responsabilidad o con los usuarios o personas en los que impactan las decisiones. Ser capaz de escuchar argumentos diversos, contrarios o similares, pero, a la vez, de actuar con seguridad y aplomo en la toma de decisiones basada en ese intercambio de argumentos.

Es esencial que haya respeto hacia todas las personas que te rodean. Pero no solo a las personas, sino también a las ideas, por muy diferentes que sean. 

Un líder debe ser el primero en adoptar un posicionamiento claro ante cualquier tipo de violencia, sea cual sea y venga de quien venga. Este posicionamiento es clave para mantener la coherencia y la credibilidad en el liderazgo y en las acciones presentes y futuras, y, por supuesto, para velar por el bienestar de todas las personas que conforman el grupo liderado.

Un líder con actitudes NAM actuará con honestidad, sinceridad y rechazo de la doble moral. Con el fin de mantener la coherencia en las acciones realizadas y que el proyecto que se lidera, más allá de los personalismos, tenga continuidad en el tiempo, porque deja bases sólidas y coherentes en las dinámicas aprendidas.

La Solidaridad estará presente en las decisiones y en las acciones. Teniendo la certeza de que la única manera válida de alcanzar los objetivos es a través de la ayuda mútua y con la mirada puesta en el bien común.

Además de todas estas, huye de protagonismos, de privilegios concedidos por la situación de poder, rechazará los abusos de poder y actuará con una modestia real, aceptando los errores y asimilando los éxitos sin que afecte a su ego.

Con todas estas actitudes a tener en cuenta, es muy necesario apuntar, que un líder con actitudes NAM, es perfectamente consciente de que no puede hacer todo esto sólo, sino que debe rodearse de círculos cercanos de confianza y amistad que le aseguren diálogos cargados de verdad y bondad, con la máxima belleza.

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