Dirty Dancing (1987), escrita por Eleanor Bergstein y dirigida por Emile Ardolino, es una película icónica que se mantiene en el recuerdo de muchas personas, por muchos motivos, y que aún genera mucho atractivo en personas de diferentes edades, entre otras cosas por sus protagonistas: Baby (Frances), interpretado por Jennifer Gray, y Johnny Castle, de quien hablaremos en este artículo, cuyo papel desarrolló Patrick Swayze.

Esta es, según nuestra opinión, una historia de amor romántico, en la que podemos recordar muchas escenas de baile; la música, canciones que forman parte de numerosas playlists de vida; el deseo y la sensualidad en la relación de los protagonistas; el posicionamiento ante la violencia y el abuso; la belleza y la bondad; todos ellos factores que confluyeron para dar lugar a un fenómeno de masas que recibió diferentes premios cinematográficos. 

Además, las temáticas que se trataron en la película resultaron revolucionarias para la época porque se rompieron muchos estereotipos que eran muy controvertidos en esas décadas y en las posteriores: una mujer protagonista decidida, segura, dulce y posicionada; el aborto; el acoso sexual; el amor entre personas de clases sociales distintas; la sexualidad; la libertad; la igualdad. Todos ellos temas relacionados con algunas de las claves principales de la historia de la humanidad.

Uno de los aspectos que se pueden analizar de la película, desde las masculinidades, es el papel de Johnny, el protagonista masculino. De entrada puede parecer un personaje vinculado a la chulería, al deseo y a la provocación. Instructor de baile en un centro de vacaciones con grandes dotes para el espectáculo y que despierta gran atractivo entre las mujeres, se podría relacionar a primera instancia con un modelo tradicional dominante de masculinidad (MTD). Pero si analizamos las actitudes que tiene Johnny durante la película descubriremos que el atractivo que atesora no proviene de tener actitudes violentas. Es un hombre seguro y posicionado, que reconoce sus habilidades y que no tiene miedo a demostrarlas; que sueña con mejorar sus posibilidades de vida mediante el esfuerzo; que es un amigo solidario, preocupado y ocupado en cuidar a las personas de su entorno y que tiene un gran respeto y un enorme deseo hacia la chica de la que se enamora. 

En la película se demuestra cómo la seguridad, los sentimientos, el deseo y el valor para plantarse ante la violencia pueden reunirse en una misma persona, en una Nueva Masculinidad Alternativa. El tipo de actitudes que despliegan los hombres en las relaciones sociales son los que les definen como dominantes, como oprimidos o como NAM, más allá de su estilo de ropa y postura corporal, aspectos que pueden confundir el análisis sobre Johnny en Dirty Dancing. Y en estas, Johnny responde como un NAM. En primer lugar, ayuda a su amiga Penny, compañera de baile, dando la cara y jugándose sus pocos recursos, cuando ella queda embarazada en una relación de desprecio que ella tiene con Robbie. Enseña a Baby las coreografías para poder participar en actuaciones de baile, con altas expectativas, en una relación llena de igualdad, sensualidad y deseo, pero sin ningún tipo de desprecio, que desemboca en un amor profundo y compartido. Además, en todos los instantes trata a las mujeres con igualdad y respeto, lo que, unido a esa seguridad de la que hablábamos, genera un inmenso atractivo, tanto entre los personajes de la película como entre la audiencia que disfruta de la película. 

Ya tenemos evidencias de que el diálogo alrededor de las películas, como sucede en las Tertulias Dialógicas de Películas, genera grandes beneficios, nos puede permitir reflexionar sobre los diferentes modelos de relaciones y de personas que elegimos para esas relaciones, a través de las historias cinematográficas, al mismo que las disfrutamos. De este modo podemos, mediante el diálogo, descubrir elementos y ejemplos que contribuyan a que tengamos sueños de relaciones llenas de pasión y nutridas de los mejores sentimientos, para cuidar que esas relaciones siempre mejoren y aumenten en igualdad, deseo y belleza. Este es el caso de Dirty Dancing, de Johnny y del amor que comparte con Baby.

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