En este diario ya se ha hablado de los perjuicios de la soledad no deseada y por el contrario de los beneficios que las redes sociales de calidad aportan a las personas. El País publicaba estos días cómo puedes empezar el 2020, si lo deseas, conectado a las personas de tu barrio gracias a algunas aplicaciones que apuestan por poner en contacto a vecinos para establecer redes de solidaridad y descubrir a personas interesantes, amables y serviciales que viven cerca de ti combatiendo la soledad no deseada. 

Algunas de ellas son ¿Tienes sal? (originaria de Alemania) y Nextdoor (Silicon Valley, California). Ambas se basan en que el vecindario puede ser una oportunidad para ayudarse de muy diversas maneras, desde organizar eventos conjuntos según intereses comunes como salidas a hacer deporte, montar un mercadillo, paseos de perros, visitas a exposiciones o meriendas, a compartir información relevante del barrio o resolver dudas. 

Ambas son aplicaciones gratuitas que ponen en contacto a las personas del mismo barrio que se registren, bien a través de la aplicación o de la página web. Garantizan la seguridad de forma que las publicaciones o mensajes de los grupos, abiertos o cerrados,  que se creen, solo pueden ser leídos por personas del barrio que estén registradas.  

Según la aplicación de Netxdoor España, muchas personas no conocen a sus vecinos y no saben cómo ponerse en contacto con ellos teniendo una red social limitada. Uno de los usuarios dice en la página web que esta aplicación le está ayudando a conocer a la gente que está cerca y a cuidar las relaciones de proximidad. En ¿Tienes Sal? creen que tener unos barrios más unidos, solidarios, activos y vivos es posible siendo el primer paso conocer a tus vecinos y vecinas. 

Es importante resaltar que no es suficiente la cantidad de las relaciones para obtener beneficios en la salud y el desarrollo cognitivo y social, sino que es mucho más importante la calidad. Por ello, si estas aplicaciones desean contribuir a este desarrollo personal, deberían poner el foco también en asegurar que no sólo se fomenten las conexiones sociales, sino que estás estén libres de cualquier tipo de violencia. Una forma sería proporcionar mecanismos que pusieran en marcha actitudes bystander intervention que garanticen que estos entornos sean libres, sanos y solidarios, como ya se está haciendo en diferentes contextos laborales o universitarios.  

En definitiva, se trata de apostar por la participación comunitaria, las redes sociales y el tejido humano unido a valores transformadores como es la solidaridad, recuperando el sentimiento comunitario y de ayuda mutua que había perdido valor en algunos contextos.

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