Se han escrito en este diario diversos artículos que han tratado con muchos argumentos cómo desde las diferentes religiones, en este caso desde la Iglesia Católica, se dan diversas acciones y referentes religiosos que han contribuido al desarrollo de relaciones más igualitarias. 

Tal es el caso del papa Francisco, que ha sido hace unos días noticia por su posicionamiento en favor de la creación de familias por parte de las personas homosexuales, sean o no de la Iglesia. En sus claras palabras, “las personas homosexuales son hijos de Dios y tienen derecho a estar en una familia. Nadie debe ser expulsado o sentirse miserable por ello”.

Este ha sido otro acto más de valentía del Papa, el líder de una institución que históricamente ha tenido una postura no precisamente favorable hacia el colectivo LGTB; rompe así un silencio que otras muchas personas preferirían mantener y escoge un momento adecuado para ello como referente de la Iglesia, situación que le permite transformar más la realidad. 

No es esta la única acción que el papa Francisco ha liderado en favor de la igualdad y de las víctimas de violencia. En 2016 promulgó el cese legítimo de obispos ante actos negligentes que causen daño grave a los demás. En 2019 condenó de palabra y obra la pederastia. Según informaba El País, levantó el secreto pontificio para casos de pederastia con dos nuevas leyes entre las que resaltaba el deber de cooperar con la justicia ante casos en investigación, prohibiendo de manera explícita la imposición de silencio a las víctimas de abusos. También se elevó de 14 a 18 años la edad mínima para que la pornografía no sea considerada infantil.

Además, como cardenal Jorge Bergoglio, tal y como se relata en la película Los dos papas, tiene un posicionamiento claro para ayudar a las personas más necesitadas. De hecho, en una de las secuencias de la película se explica cómo hace este cambio más social y humano con referentes como Freire y su Pedagogía del Oprimido. De hecho, Bergoglio no quería ser papa, sin embargo aceptó el cargo como una responsabilidad que está usando para transformar y mejorar desde su posición a la Iglesia y a la sociedad. 

Esta valentía inteligente, este posicionamiento de tolerancia cero hacia la violencia y en favor de la igualdad, son actitudes muy propias de las Nuevas Masculinidades Alternativas (NAM). Estas no vienen definidas por la edad, la religión o el físico, sino por los valores y la coherencia en las acciones.

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