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Los testimonios de las jóvenes de la Vigilia de ayer en el estadio de Montjuïc han captado la atención tanto en redes sociales como en medios de comunicación. En especial, el de la joven que explicó su experiencia de cómo, siendo niña, vivió cómo su padre intentó asesinar a su madre y, según sus palabras, “un chico se interpuso para protegerla, y este murió”; salvó a su madre y su padre entró en prisión. A pesar de haber vivido una experiencia muy difícil, ahora es estudiante de Derecho y, como relata en su vivencia, ha sido gracias a las personas que la acogieron. Y esto es una buena noticia.

No es buena noticia la invisibilización permanente en los medios y redes de quien sí fue asesinado, no muerto. Por proteger a su madre, fue asesinado por su padre. En los titulares de varios medios consultados se omite directamente este detalle. Ella lo nombra desde el principio de su relato, lo dice muy claro, pero, en cambio, luego no se recoge en los medios.

Igual que en su momento las mujeres reivindicamos la visibilización rigurosa y respetuosa de la violencia machista hacia las víctimas en los medios, lo mismo debe empezar a ocurrir con las víctimas de la violencia de género aisladora.

Es necesario visibilizar este tipo de violencia, puesto que frena la erradicación de la violencia de género; la dinámica de invisibilizar a quienes apoyan, a las víctimas de violencia de género aisladora, como recoge la ley catalana de erradicación de las violencias machistas. 

Por tanto, hoy recordamos al chico que se interpuso para proteger a su madre, fue víctima de violencia de género aisladora.

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