Rights4girls es un proyecto cuyo objetivo es conseguir que el reconocimiento y la protección de los derechos de las mujeres y las niñas sean una prioridad en la lucha pro derechos humanos.

Rights4girls lleva a cabo actuaciones en diferentes ámbitos cuya influencia es determinante a la hora de conseguir mejoras y transformaciones sociales como son el impulso del liderazgo de las niñas como agentes de cambio, la política, la formación y capacitación para quienes legislan o proveen de servicios sociales, la concienciación y sensibilización social sobre la violencia de género, el desarrollo de la investigación y la construcción de una red de colaboraciones con otras entidades y organizaciones solidarias que compartan la misión de ir generando movimiento social por los derechos de las niñas y las mujeres. 

En el ámbito dirigido a la sensibilización y concienciación social sobre la violencia ejercida contra la infancia y las mujeres, el proyecto inició hace unos años la campaña No Such Thing as a Child Prostitute con el fin de erradicar la noción de “prostitución infantil” de la que a menudo se hace uso, especialmente desde el lenguaje que usan los diferentes medios y plataformas de comunicación. Según la campaña, la expresión “prostitución infantil”, por la idea que subyace en el imaginario social y su tratamiento desde la ley, trivializa y enmascara el abuso tan atroz que experimentan las personas menores.

En este sentido, No Such Thing defiende que, las personas adultas a cargo de la protección y salvaguarda de la infancia tenemos el deber de dejar claro que la victimización y el abuso sufrido por la trata con fines de explotación sexual no es diferente ni más tolerable que otras formas de abuso sexual infantil y, por tanto, cabe eliminar del lenguaje público cualquier ambigüedad. 

La Ley federal de los Estados Unidos define el tráfico sexual como “el reclutamiento, el alojamiento, el transporte, la provisión, la obtención, la solicitud o el patrocinio de una persona con el propósito de un acto sexual comercial haciendo uso de la fuerza, fraude, coerción o que involucre a una persona menor de 18 años de edad”. Si la comparamos con otros muchos países, la definición es avanzada pues, entre otras cosas, contempla el transporte e incluye transacciones sexuales comerciales entre una niña o niño y otra persona, sin involucrar necesariamente a un controlador externo. 

Sin embargo, Rights4girls afirma que más de mil víctimas de tráfico sexual infantil en EE.UU. son arrestadas, acusadas de prostitución y sancionadas. Según el proyecto, se da la paradoja y la incoherencia de que entre las víctimas detenidas, quienes se encuentran entre 12 y 16 años, por ejemplo, son criminalizadas en lugar de ser consideradas víctimas del delito de trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Las investigaciones también apuntan a que, si bien las personas jóvenes transgénero frecuentemente están involucradas en el tráfico y la explotación sexual, probablemente no se les reconozca como víctimas en muchos casos. 

En definitiva, la campaña parte de que todas estas personas menores no son percibidas realmente como víctimas y por ello busca erradicar la expresión “prostitución infantil” del lenguaje y la ley. 

En este sentido, uno de los recursos que se pueden destacar de la campaña, es la elaboración de un  documento en el que se dan recomendaciones y consejos sobre las alternativas que pueden usar los medios, convencida de que la mayoría de ellos reflexionan y se preocupan por el impacto que genera el lenguaje que emplean para comunicar.

Desde que comenzase su andadura en 2015, la campaña ha alcanzado algunos éxitos nada desdeñables, por ejemplo, el descenso de las cifras del número de veces que los medios usan dicha expresión (de más de 5.000 a menos de 500) o que el Departamento del Sheriff del condado de Los Ángeles se comprometiera a poner fin al arresto de todas las personas menores de 18 años por cargos de prostitución en el condado de Los Ángeles y a conectarles con los servicios que tratan con víctimas de explotación sexual.

Detener a los puteros y tratar a cualquier persona que caiga en la explotación sexual como una víctima o superviviente de la misma es posible y así lo demuestran experiencias como la que recogía DF con el ejemplo de Estocolmo. En el caso de la infancia urge todo avance en este sentido y, por ello, iniciativas como No Such Thing de Rights4girls son muy necesarias y realizan contribuciones importantes.

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