Elizabeth Garrett Anderson

Elizabeth Garrett Anderson nació un 9 de junio de 1836 en WhiteChapel, Londres. Siendo la segunda de once hermanos, ella y su hermana fueron educadas en casa por su madre y una institutriz de origen humilde. En su adolescencia, y gracias a la fortuna que pudo conseguir su padre, ella y su hermana ingresaron en una escuela para señoritas en Londres, donde cultivó su hábito por la lectura. En 1851 salió de dicha escuela y empezó a abrirse camino en un mundo que desconocía. En 1854 conoció a Emily Davies, una feminista sufragista de la época en el Reino Unido, quien terminaría siendo amiga y confidente de Garrett. Elizabeth leyó mucho sobre Elizabeth Blackwell, la primera mujer médica en Estados Unidos y cuando en una ocasión esta viajó hasta Londres, Garret asistió a su encuentro y, digamos, se enamoró de la medicina. 

Como feminista militante, se unió a la Sociedad para la Promoción del Empleo en las Mujeres que organizó diversas conferencias, entre ellas las de Blackwell sobre “Medicina como profesión para las damas”. A todo esto, su propio padre, Newson Garret, al principio no aceptaba las aspiraciones de su hija, pero con el tiempo acabó comprendiéndola y animándola a seguir adelante con sus proyectos, tanto emocional como financieramente. 

Elisabeth trabajó en diversos hospitales en los que aprendió del oficio y, por su buen hacer, se le permitió acceder a la Escuela de Medicina del hospital. Por cuenta propia contrató un tutor para estudiar anatomía y fisiología y, mientras trabajaba de enfermera, también estudiaba en clases de disección y química. Pero, como toda historia del pasado, no era fácil para una mujer seguir sus sueños. Sus compañeros de estudio varones no se tomaron bien la presencia femenina de una mujer en el aula y, tras una multitud de reclamaciones, tuvo que marcharse a pesar del apoyo de la administración. Eso sí, Garrett se fue por todo lo alto con un certificado de honor en sus manos. 

Finalmente, en 1865, obtuvo su licenciatura en Medicina, convirtiéndose así en la primera mujer en conseguirlo abiertamente. Sin embargo, como ningún hospital la contrataba debido a su género, Garrett abrió su consulta propia. Y, contribuyendo a las razones feministas de la época, trabajaba con distintas asociaciones y hospitales de mujeres; tiempo después fundó también la Escuela de Medicina para Mujeres, donde trabajó como decana. Y, por si fuera poco, el 9 de noviembre de 1908 fue elegida  alcaldesa de Aldeburgh, siendo así la primera alcaldesa en la historia de Inglaterra.

Elizabeth dejó un gran legado a la historia de la humanidad que otras, como su hija Louisa, han seguido con las razones feministas de cada época. 

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