Existen muchas investigaciones sobre el efecto del ayuno, la mayoría relacionadas con la dieta y el peso. Por ejemplo, investigaciones realizadas en ratas gordas demuestran que pierden peso, mejoran la presión arterial, el colesterol y el nivel de azúcares en la sangre. Los estudios en seres humanos también han demostrado, en casi todos los ámbitos, que el ayuno intermitente es seguro y efectivo, pero que en realidad no es más efectivo que cualquier otra dieta. Así nos lo explica Monique Tello, MD, MPH investigadora científica y médico del Massachusetts General Hospital. El artículo que publica en Harvard Health Publishing trata del ayuno intermitente y sus efectos, a través del análisis de los últimos hallazgos sobre el tema, llegando a la conclusión de que, aunque el ayuno tiene indiscutibles efectos, puede resultar igual de beneficioso que otras dietas, aparte de que a muchas personas les resulta difícil ayunar.

Numerosas investigaciones sugieren que la sincronización del ayuno es clave y puede hacer que el ayuno intermitente sea más realista, sostenible y eficaz para la pérdida de peso, así como para la prevención de enfermedades como la diabetes. Por un lado, puede ayudar a quemar grasa por la simple lógica del sistema digestivo. Los alimentos que ingerimos se descomponen en azúcares que nuestras células utilizan para obtener energía. Si estas células no lo usan todo, lo almacenamos en las células grasas. El azúcar solo puede llegar a las células como insulina, que aporta azúcar a las células grasas y la mantiene allí. Entre las comidas, nuestros niveles de insulina bajarán y nuestras células grasas podrán liberar su azúcar almacenado, para usarlo como energía. Perdemos peso si dejamos que nuestros niveles de insulina bajen. La idea general del ayuno intermitente es permitir que los niveles de insulina bajen lo suficiente y durante el tiempo suficiente para que quememos nuestra grasa.

Sin embargo, hay también estudios científicos que compararon el ayuno cada dos días con comer menos todos los días y demostraron que ambas formas sirven igualmente para perder peso. Así que ya no se consideró el ayuno intermitente como mejor o peor, sino en función de otros aspectos como la cantidad y el tipo de comida. Otras investigaciones plantean la misma idea, centrándose en algunos enfoques del ayuno intermitente que tienen más efectos si se combinan, por ejemplo, con una dieta basada en vegetales. En esta línea, el American Journal of Clinical Nutrition afirma que los humanos tendemos a sincronizar nuestro ritmo circadiano a los ciclos día/noche, es decir, nuestro metabolismo se ha adaptado a la alimentación diurna y al sueño nocturno. Comer de noche está asociado con un mayor riesgo de obesidad y de diabetes. En este sentido, solo cambiando el tiempo de las comidas, comiendo temprano en el día y extender el ayuno durante la noche, resulta beneficioso para el metabolismo humano, incluso para personas que no pierden peso.

Cuatro maneras de usar esta información para una mejor salud

  • Evitar los azúcares y los granos refinados. Comer frutas, verduras, legumbres, granos integrales, proteínas magras y grasas saludables.
  • Dejar que el cuerpo queme grasa entre las comidas, sin picar, manteniéndose activo durante todo el día.
  • Considerar una forma simple de ayuno intermitente: avanzar las horas del día a las que se come (y definitivamente no en la noche antes de acostarse).
  • Evitar comer picando o comer a todas horas.

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