El martes, 18 de septiembre, se presentó el III Estudio sobre el acoso escolar y el ciberbullying, un trabajo de investigación realizado por la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña y que forma parte de una iniciativa más extensa que, bajo el lema “#NoBullying, pretende concienciar y prevenir el acoso tanto en colegios como en institutos.

El informe, presenta los resultados de un estudio sobre las 36.616 llamadas que recibió el Teléfono ANAR en el año 2017 con el bullying como motivo de la llamada, de las que 590 casos fueron contrastados y estudiados en profundidad. Los datos que aporta este informe son, por un lado, esperanzadores, pues se demuestra que ha descendido el número de casos de acoso escolar en nuestro país durante el último año, pero, por otro lado, demoledores, al aumentar su crueldad, dándose más violencia y una violencia más severa. Además, se resalta que el ciberbullying crece como forma de acoso, dándose en uno de cada cuatro casos.

Aproximadamente la mitad de los casos dura más de un año y entre el 65 y el 75% son de una frecuencia diaria, dándose principalmente situaciones de agresiones físicas como empujones, verbales, insultos y aislamiento social. En el caso del ciberbullying, se dan mayoritariamente insultos, no inclusión en las redes sociales, exposición de fotos y vídeos comprometidos, difusión de rumores o suplantaciones de identidad.

Respecto al acoso presencial, más de la mitad de las víctimas son chicos (un 53,2%) y de una edad temprana (10,9 años), mientras que el porcentaje de chicas víctimas de acoso a través de redes sociales e internet aumenta hasta el 65,6%, así como la media de edad (12 -13 años). Es el móvil el principal medio de ciberbullying entre estas edades.

En todos los casos, las víctimas sufren secuelas psicológicas y emocionales (ansiedad, miedo, síntomas depresivos, por ejemplo) que requieren de tratamiento psicológico y que perduran mucho tiempo después, además de sufrir cambios vitales como cambio de centro o resignación e impotencia ante este tipo de actos y la actitud de los agresores. Casi un 3% de las víctimas sufren autolesiones y un 4,6%, ideas suicidas, llegando al intento de suicidio un 1,2%.

Estos datos merecen una mayor consideración por parte de toda la comunidad educativa. Se resalta en el estudio que, pese a que la mayoría del profesorado es conocedor de estas situaciones en sus centros, solo la mitad tomaron cartas en el asunto y actuaron en consecuencia. Asimismo, un preocupante 34,2% de las víctimas de acoso no cuenta nada a sus padres y madres.

Esta es la realidad en cifras. Detrás de los números están las historias de vida de los chicos y las chicas que han vivido y viven diariamente estas situaciones de acoso en los colegios e institutos de nuestros barrios.

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