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Las consecuencias negativas para las y los niños que están expuestos a la violencia han sido analizadas también desde el campo de la salud puesto que afectan de manera muy perjudicial a su desarrollo tanto a nivel personal como social.

La Organización Mundial de la Salud, en colaboración con End Violence Agaistn Children, ha publicado un informe en el que recoge estrategias de actuación para prevenir la violencia online basándose en el estudio de diferentes programas de intervención que la investigación ha resuelto como efectivos y exitosos. La justificación de dicho trabajo viene dada como resultado del cambio tecnológico que acontece en los últimos años y que afecta de manera directa y profunda a los y las jóvenes puesto que sus contextos de relación se han ampliado no solo al contacto físico, de cara a cara, sino también a otras formas de relación marcadas por las nuevas tecnologías con aplicaciones diversas en número y variedad que promueven otras manera de interacción no siempre adecuadas con riesgos que han de saber detectar.

Aunque el documento se centra en averiguar qué indicadores son efectivos para la prevención en línea, destaca que para la elaboración de los mismos se han tenido en cuenta otros programas que protegen los problemas de salud de la infancia en general y programas que centran su intervención en la violencia contra los y las niñas en contextos no digitales. 

Las claves para el diseño de estrategias  de prevención podrían concretarse en:

– Transmitir la idea de que no siempre los extraños son quienes perpetúan el abuso. En este sentido, no hay que poner el foco en quién sino en enseñar estrategias de detección de qué comportamientos son los que realizan esas personas que ejercen violencia

– Existe una superposición entre los diferentes tipos de violencia en linea, es decir, no suele darse únicamente una conducta sino que se entrelazan diferentes tales como: sexting no consentido y extorsión sexual, ciberacoso, hackeo y robo de identidad, solicitudes de conversaciones sexuales,  entre otras muchas.

– El acoso en la primera infancia es un precursor del desarrollo de la violencia en línea. Es por esto que la prevención a modo de intervención ha de implementarse desde los primeros años de vida y continuar de manera sistemática en la adolescencia.

Asimismo, el informe explica qué componentes son comunes a todos los programas eficaces analizados y que parecen ser los más útiles; comentaremos solo algunos de ellos:

1) Múltiples y variadas estrategias y herramientas de aprendizaje.

2) Participación de todo el entorno escolar

3) Personal formado.

4) Especial cuidado con la población de alto riesgo.

5) Asertividad, autoeficacia, resistencia a la presión de las y los compañeros.

6) Búsqueda de ayuda

7) Movilización de los observadores.

El Modelo Dialógico de Prevención y Resolución de conflictos recoge de manera excepcional todas estas claves mencionadas: los y las jóvenes en conjunto con la comunidad educativa (2) participa de manera activa, a través del diálogo igualitario y con interacciones de calidad,  en conocer qué claves, qué estrategias de detección (1), transferibles también a los espacios digitales, son las que la comunidad científica internacional promueve para prevenir la violencia. La formación docente es clave para implementar el modelo de manera rigurosa (3) y poner mayor atención a aquella población que se encuentra en mayor situación de vulnerabilidad (4). Entre las claves que trabaja este modelo de convivencia, podemos destacar el trabajo que se realizar para identificar la presión o coerción social que los y las chicas reciben cuando, en su proceso de socialización, se vincula el atractivo a la violencia (5), o también la necesidad de buscar ayuda, contar con ese amigo o amiga de verdad en quien puedes confiar tanto a la hora de denunciar bien si eres la víctima (6) o si eres observador de una agresión promoviendo actitudes upstander (7).

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