Como sabemos, ser una masculinidad tradicional o una alternativa no depende de tu expresión de género o de tu orientación sexual. Hay hombres NAM (valientes, seguros contra la violencia, atractivos) dentro del colectivo LGBT: hombres gays, bisexuales o trans. De la misma manera, también los hay que son MTD (dominantes y agresivos) y MTO (sin seguridad y que no despiertan atractivo y valoración social).

Los hombres heterosexuales con actitudes NAM siempre defienden o protegen a cualquier persona que sufra discriminación o violencia, en defensa de la libertad y la no violencia, sin dudar si la víctima es acosada por cuestiones de sexo o género. Esto demuestra una vez más la valentía de los NAM, puesto que, en la socialización dominante y desde los MTD, a los hombres se nos ha atacado con que somos menos hombres si nos acercamos a cualquier actitud considerada femenina, y en el momento en que defiendes a alguien del colectivo LGBTI eres susceptible de recibir violencia de segundo orden con insultos o burlas de “marica” o “poco hombre”. Pero al revés, entienden que ser un hombre de verdad es precisamente posicionarse frente a cualquier violencia, por supuesto aquella por cuestiones de identidad o expresión de género u orientación sexual.

En cualquier caso, los hombres con actitudes NAM no hacen relación entre ellos en base a otra cosa que a las actitudes, buscando personas valientes, bondadosas, seguras y atractivas. Por lo tanto, las alianzas entre hombres NAM diversos (también por cuestiones de género o sexo) son muy comunes. 

Pese a esta realidad, los hombres heterosexuales suelen ser menos defensores activos del colectivo LGBTI que las mujeres heterosexuales y necesitamos a más hombres igualitarios que realmente se posicionen. Para ello, desde las escuelas, familias y los diversos espacios educativos, podemos plantear, y ya se está haciendo en muchos sitios, esta situación, dialogando y visibilizando a los muchos hombres que son ya defensores activos, para inspirar a más personas, a más niños, chicos, adolescentes y hombres en esta lucha conjunta contra la violencia de género. Cuantos más aliados, cuantos más hombres NAM valientes, más solos estarán los “matones” y más cerca estaremos de una sociedad libre de violencia.

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