El movimiento de derechos de las mujeres sauditas, desde hace años exige un trato justo a las mujeres encarceladas y el fin de la represión a las mujeres por sus ideas de justicia. Los juicios a las defensoras de los derechos se realizan a puerta cerrada, lejos de los ojos internacionales, y acaban con condenas de años de cárcel por expresar sus ideas públicamente o en los medios de comunicación.

Según VOANews, las medidas represivas se alargan incluso fuera de prisión, con restricciones de movilidad y de contactos o de libertad de expresión. Mientras, los organismos internacionales presionan al gobierno saudí y al príncipe saudí para que cambien su política y la vulneración de los derechos. Las autoridades sauditas utilizan la legislación contra el terrorismo o el ciberdelito para tomar represalias contra los periodistas que critican o informan sobre cuestiones políticas, incluidas las acusaciones de “poner en peligro la unidad nacional” o “dañar la imagen” del Estado, según Reporteros sin Fronteras. El país ocupa el puesto 170 de 180, donde 1 es el más libre, en el Índice Mundial de Libertad de Prensa del organismo de control de los medios.

Amnistía Internacional también ha hecho campaña para que las mujeres sean liberadas. En un informe publicado en 2018, el grupo de derechos humanos encontró relatos de acoso sexual y tortura a activistas detenidas, incluidas descargas eléctricas y azotes. Los medios de comunicación nacionales e internacionales, así como los organismos no gubernamentales tienen un papel clave para promover el cambio de rumbo en el país.

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