Together to #ENDviolence. Web

Mil millones de niñas y niños. Esa es la cantidad de menores que sufren violencia cada año. Esta es la impactante cifra con la que la organización End Violence Against Children presenta su campaña global para un periodo de 18 meses entre 2020 y 2021, Together to #ENDviolence, con la que pretende aportar soluciones basadas en evidencias para poner fin a una lacra que tiene consecuencias devastadoras para la humanidad.

La organización expresa que aún queda mucho por alcanzar en los compromisos políticos y la inversión de fondos necesaria como para mantener a las niñas y los niños de todo el mundo seguras en casa, on line, en las escuelas y en sus comunidades. Mientras esto sea así, seguirá teniendo un coste de hasta el 5% del PIB mundial. Y la pandemia por el COVID-19 no ha hecho sino aumentar el riesgo de sufrir violencia por parte de la infancia en todo el mundo. Este aumento de la vulnerabilidad se contabiliza en 85 millones más de menores expuestos y expuestas a violencia física, sexual y psicológica. La crisis sanitaria, además, ha puesto en peligro los presupuestos institucionales destinados a luchar contra esta problemática. 

End Violence Against Children es clara; sin una acción unificada y urgente, podríamos perder de por vida una generación de niñas y niños por culpa de la violencia. Debido a ello, la iniciativa pretende concienciar sobre la violencia contra la infancia durante el COVID-19 y además presenta una serie de estrategias a través de las cuales ayudar a las instituciones y los estados a reorientar, aumentar y rentabilizar los esfuerzos que sean necesarios para la erradicación de la violencia que sufren los y las menores:

  • Implementación y cumplimiento de leyes. Además de aquellas que penalizan el abuso y la explotación sexual, es necesario que los gobiernos impulsen la redacción de leyes que prohíban el castigo violento hacia las niñas y los niños por parte de cualquier miembro de la familia, maestros o maestras y otros adultos.
  • Normas y valores. En muchos contextos se necesita un cambio en las normas sociales que pueden estar resultando dañinas para el género.
  • La promoción de ambientes seguros.
  • Apoyo para madres, padres y cuidadores.
  • Renta y fortalecimiento económico. Los problemas y las preocupaciones económicas pueden desembocar en ciertas situaciones de estrés y tensión que aumentan el riesgo de las y los menores a sufrir violencia. Debido a ello, la campaña propone intervenciones en la línea de fortalecer la posición económica de las familias. 
  • Servicios de renta y apoyo
  • Educación y habilidades para la vida. Las evidencias demuestran que la educación es un factor de protección. Los entornos escolares seguros y propicios son fundamentales. También a la hora de aumentar el conocimiento y dotar de herramientas de protección a las niñas y los niños sobre la violencia y la explotación sexual, reduciendo así la probabilidad de que las y los menores se conviertan en víctimas de abusos. 

Si bien es cierto que en los últimos años la comunidad internacional ha avanzado en la protección de la infancia, necesitamos de una acción urgente para proteger estos logros a través de un movimiento creciente de organizaciones y personas que trabajen juntos para hacer realidad un sueño común; poner fin a todas las formas de violencia y en este caso a la violencia contra los niños y las niñas. 

Juntas y juntos, tenemos el imperativo moral de cumplir nuestros compromisos con la infancia, de preservar y construir sobre los logros recientes y hacer lo que se necesita con urgencia para alcanzar el ODS 16.2 (Reducir significativamente todas las formas de violencia y las correspondientes tasas de mortalidad en todo el mundo) para 2030.

Secciones: portada

Si quieres, puedes escribir tu aportación