Desde antaño las mujeres han participado activamente en las organizaciones sindicales y por los derechos laborales y, a pesar de sus logros, mayoritariamente han sido silenciadas. En Tarragona, por ejemplo, los días 2 y 3 de julio de 1974, un total de 257 trabajadoras de las 331 que integraban la empresa Valmeline expresaron formalmente su disconformidad sobre el sistema de trabajo de la empresa y su retribución. Este hecho derivó a una huelga de 40 días. Hicieron cajas de resistencia para las que no podían vivir sin el sueldo, ya que una de las características del movimiento, encabezado y llevado a cabo sólo para mujeres, era que participaban todas. A principios del mes de agosto, la empresa suspendió de empleo y sueldo a más de la mitad de la plantilla. Durante los días siguientes, las protestas siguieron y aumentaron las sanciones impuestas por la factoría alemana, lo que provocó el despido de parte de las trabajadoras.

El 14 de agosto de 1974, más de un centenar de empleadas protestaron con una marcha, vestidas con sus batas rojas de trabajo, hasta la Delegación Provincial de Trabajo de Tarragona y la sede provincial del Gobierno Civil. Aunque en un primer momento, la empresa mantuvo su decisión, el 11 de septiembre el periódico local confirmaba que el conflicto se resolvió con la readmisión de todas las trabajadoras que habían sido despedidas. La mayoría de las trabajadoras, 500 al inicio de la empresa, habían comenzado a trabajar a los 16 años. Tenían que llegar a unos mínimos diarios para poder conseguir el salario mínimo, lo que les provocaba una gran presión, algunas veces sin minutos de descanso para no detener las cadenas de producción. 

Mujeres como las de la fábrica Valmeline en todo el mundo, desde hace décadas están transformando sus entornos laborales con el propósito de lograr mejores condiciones de vida y trabajo para ellas y para las otras mujeres. Pero, a pesar de esta constancia y presencia, se conoce poco sobre las mujeres que han contribuido a mejorar las vidas de muchas otras y menos se sabe sobre la posición hoy en día de las mujeres en los sindicatos. A pesar de que en Europa constituyen el grueso de la fuerza sindical, muy pocas están en posiciones de liderazgo visible. 

En el Reino Unido, Christina McAnea ha obtenido el 47,7% de los votos y asume el cargo de secretaria general del sindicato Unison, sucediendo a Dave Prentis, quien ha estado en el cargo desde 2001 y venciendo a Paul Holmes, Roger McKenzie y Hugo Pierre en un proceso electoral, que comenzó en octubre. Según la BBC, Christina McAnea se ha convertido en la primera mujer en liderar el sindicato mayoritario en el Reino Unido y se postula  para abrir puertas a muchas otras mujeres. 

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