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En este artículo de opinión, María Luisa Jausi reflexiona sobre los riesgos de la doble moral  y sus efectos en la defensa de la libertad individual. A partir de debates recientes sobre relaciones con diferencia de edad, la autora plantea cómo  reproducir las mismas desigualdades que se critican acaba fomentando los ataques machistas de siempre.

“Lo peor derrota ante un enemigo es que acabes siendo como él”. Las feministas siempre hemos criticado radicalmente la doble moral. Ahora hay algunas que usan la etiqueta de feminista para opinar y actuar con doble moral. Como ya hemos comentado en otros artículos, las relaciones con diferencias de edad entre parejas a menudo son objeto de debate e incluso de escarnio público. Hay machistas que critican esa libertad cuando la mayor es mujer y no lo hacen cuando el mayor es hombre. Con esa doble moral machista actúan también quienes, disfrazadas de feministas, critican esa libertad cuando el mayor es hombre y no lo hacen cuando la mayor es mujer. Esa doble moral perjudica muchísimo al feminismo.

Irrumpiendo sin su permiso en la vida privada de una excelente actriz, los machistas y edadistas de siempre se han lanzado a criticar que sea 22 años mayor que el actor con quien se le atribuye una relación. Una prueba de que las feministas hemos logrado un avance importante en la sociedad son los mensajes en redes sociales que resaltan el empoderamiento de la mujer y cómo desafían las normas tradicionales y las expectativas sociales. También es prueba de ese avance que no se cuestiona al hombre más joven. Es un gran avance contra el machismo y el edadismo.

En contraste, las que perjudican al feminismo llamando feminista a la doble moral, atacan a quienes tienen relaciones en las que el hombre es mayor que la mujer. Se argumenta que puede haber explotación de la juventud y de la vulnerabilidad de la mujer, perpetuando estereotipos de género negativos. Esto suele llevar consigo algo tan antifeminista como la estigmatización de las mujeres que eligen estar con hombres mayores, lo que sugiere que son menos empoderadas o carecen de autonomía.

Es de aplaudir que la actriz rechace que se entrometan en su intimidad, algo que habíamos conseguido y en lo que está habiendo un retroceso. Y esto hay que hacerlo extensible a todas las personas. En lugar de celebrar o criticar estas relaciones basándose en la edad y el género o cualquier otro aspecto, las feministas nos centramos en aplaudir la diversidad y la libertad en las elecciones.

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