Por unanimidad, el senado mexicano aprobó la ley que condena el hecho de compartir material audiovisual de contenido sexual sin el consentimiento de quienes participan en él. Esta ley, que ya había sido aprobada por la cámara baja del país con 400 votos a favor y 0 en contra en 2019, ahora permite exigir penas de prisión de tres a seis años y multas para los autores.  

La Ley lleva el nombre de Olimpia Coral, quien fue víctima de este ciberdelito en 2013 y que, cuando quiso interponer acciones legales en contra de su acosador, se dio cuenta que no existía una ley que la amparara ni que castigara este tipo de violencia de género.  

Ya en 2019 la precursora de la ley festejaba en un tweet el logro a nivel nacional: “Se aprobó la Nacional, se reconoce la #ViolenciaDigital como modalidad en la LGAMV ahora la violencia virtual también se reconoce como real”. Esta semana celebra en el senado la victoria, que llega tras siete años de lucha de un gran número de mujeres, asociaciones y entidades políticas que han apoyado la causa, pero que también ha implicado ser constantemente víctima de acoso y acoso sexual de segundo orden. 

En una entrevista concedida a BBC Mundo en 2019 (y actualizada el 6 de noviembre de 2020 a raíz de la aprobación a nivel nacional de la ley), es posible conocer el largo y doloroso camino de esta ley. Este recorrido está lleno de momentos dolorosos como la revictimización de Olimpia al querer denunciar lo ocurrido. Sin embargo, lo que emociona son las palabras y el apoyo de la madre de Olimpia quien, no solo no la culpabilizó, sino que le hizo ver que no había cometido ningún delito, la cuidó y la protegió del daño que le infringían desde el exterior. 

Esta protección y el actuar de su madre, según Olimpia, es lo que le enseñó lo que es la sororidad, principio que la llevó a pelear por que no existan más víctimas sin justicia y que al mismo tiempo se trabaje por la prevención de la violencia y del acoso a la víctima. 

En Europa son varios los países que ya cuentan con leyes que penalizan los delitos cibernéticos. También existen diversas campañas como #IndiaAgainstAbuse  que intentan combatir este tipo de delito, así como prevenir y dar soporte a las víctimas.

Esta ley es ejemplo de cómo la ciudadanía puede conseguir cambios importantes en las leyes de los países para asegurar la justicia y la igualdad. 

 

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