El 58% de las niñas y adolescentes dice sufrir acoso online según denunciaba la ONG Plan internacional el pasado lunes en el medio Público. Los datos han sido obtenidos del estudio que la misma organización ha llevado a cabo y publicado en el reciente informe (In)seguras online: experiencias de las niñas y las jóvenes en torno al acoso online y del que nace la campaña contra el acoso online #PonteEnMiPErfil de la que ya se hablaba en una publicación anterior de Diario Feminista. 

Del informe se han obtenido más de 14.000 testimonios de chicas y adolescentes de edades comprendidas entre los 15 y los 22 años con el objetivo de conocer el alcance e impacto de estos sucesos en el área virtual entre las jóvenes y adolescentes de 22 países diferentes.

No obstante, resulta importante enfatizar que se trata de chicas que son conscientes y entienden la definición de acoso y que, por tanto, pueden afirmar y/o denunciar que lo sufren. Sin embargo, se sabe que hay un alto porcentaje de jóvenes que desconoce que sufre una situación de abuso y que por tanto no lo denunció como tal en las entrevistas y encuestas. Esto indica que los resultados reales de acoso online podrían superar con facilidad la cifra del 58%.

El informe revela que los colectivos más susceptibles de sufrir acoso con mayor gravedad y frecuencia son las chicas con discapacidad y las pertenecientes a una minoría cultural o religiosa o al colectivo LGTBI. Este acoso en el plano virtual, según el informe, va desde el uso de lenguaje ofensivo hasta las amenazas físicas o de violencia sexual pasando por humillaciones, intimidaciones y la difusión de contenido privado sin autorización, siendo lo más común recibir varias formas de violencia simultaneamente (según afirma el 88%). Otro de los impactantes datos es que el 75% de las jóvenes encuestadas en España afirma que conoce a su acosador. 

No obstante, volviendo a los resultados obtenidos, de entre las chicas participantes que manifestaron sufrir o haber sufrido acoso en el espacio virtual online (58%), el 25% de ellas denuncia que se ha sentido en peligro físico. Esto nos lleva a la concreción de las consecuencias de un acoso que no tiene un menor impacto por el hecho de sucederse principalmente en el plano virtual y que, sin embargo a veces pasa más desapercibido. 

El principal escenario en el que se produce el acoso online son las redes sociales. Pese a que Whatsapp resulta con creces la más empleada entre los y las jóvenes, es Instagram la que parece albergar el entorno más vulnerable para las víctimas y donde el acoso se perpetúa por encima de otras redes sociales.  Por otro lado, los resultados del informe son consistentes con la afirmación respaldada por las evidencias científicas de que los abusos que viven niñas y mujeres se producen independientemente de su contexto socioeconómico y del país en el que residen. 

Las consecuencias de sufrir acoso ya sea en el plano virtual o el físico, según la evidencia, pueden ser devastadoras e incluyen menor presencia en las redes sociales, pérdida de confianza y seguridad en una misma, trastornos alimentarios, ansiedad, etc. Además, es notable que algunas de las chicas afirmaran que sentían con mayor intensidad el acoso recibido en las redes sociales que aquel que sufren en la calle. 

Como sabemos por la evidencia científica en este ámbito, la violencia puede darse desde las etapas más tempranas de la infancia y es por ello que es imprescindible actuar desde el inicio promoviendo una educación que rechace de frente todo tipo de violencia. Aquellas actuaciones que apelan a la responsabilidad individual de compromiso con la protección de las víctimas y que están respaldadas por la comunidad científica internacional, como la Bystander Intervention, son las que han demostrado mayor efectividad tanto en el plano físico como virtual. 

El informe (In)seguras Online, nos ofrece los datos del alcance al que puede llegar esta forma de acoso en las redes. Sin embargo, no es una novedad que estos espacios virtuales no son seguros para los y las jóvenes. Todavía hay redes sociales que carecen de las aplicaciones más básicas de protección del usuario como es el caso de Tik Tok. Es imperante movilizar mecanismos que den protección a las víctimas y donde se pueda denunciar y prevenir el acoso online para evitar las devastadoras y a menudo irreversibles consecuencias que sufren las chicas y adolescentes como resultado. 

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