Shamsia Alizada. Twitter

Shamsia Alizada, de 18 años, ha sido la estudiante con mejor calificación en la prueba de acceso a la universidad de Afganistán, entre más de 170.000 estudiantes. Es una gran noticia, no solo porque es mujer en un país en que los talibanes prohibieron ir a la escuela a las niñas entre 1997 y 2001, sino también porque proviene de una familia humilde en que el padre se dedica a la minería del carbón. Algo que no impidió que su familia diera valor a la educación y decidiera por ello mudarse por todo Afganistán en busca de seguridad y de la oportunidad para que ella y sus hermanos recibieran una buena educación. Ahora su sueño es estudiar medicina y así poder servir a su gente. 

La agencia Reuters publica la noticia a partir de una entrevista telefónica que mantuvo con Shamsia Alizada, en la que contrasta datos facilitados por la ONU que indican que en Afganistán aún hay 2,2 millones de niñas sin escolarizar y el 30% de las mujeres no sabe leer ni escribir. Y también que Alizada fue una de las afortunadas que pudieron evitar el atentado suicida que mató a docenas de sus compañeros y compañeras del centro donde estudiaban en Kabul, hace dos años. En este contexto el caso de Shamsia es mucho más valorado como modelo de superación y esperanza por un futuro mejor para Afganistán.

Los sentimientos que comparte Shamsia Alizada son de esperanza por conseguir sus sueños pues, aunque señala que su país está en momentos delicados por encontrarse el gobierno en conversaciones de paz con los Talibanes, afirma que “mis esperanzas son más grandes que mi miedo”. Un aspecto que contribuye a que aumente la esperanza de prosperidad en una sociedad es que su ciudadanía alcance niveles educativos superiores, ya que esto no solo asegura niveles de desempleo más bajos, reduciendo por tanto la pobreza, sino también sociedades más democráticas, inclusivas e igualitarias. 

 Shamsia ha salido en la TV afgana y estos días está siendo inspiración nacional para muchas niñas en Afganistán donde la educación, y especialmente la de las minorías, no es un logro fácil de alcanzar. Aunque, si fuera de una generación anterior, probablemente nunca hubiera tenido la oportunidad. 

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