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El pasado 17 de julio, el periódico estudiantil de la Universidad de Stirling Brig Newspaper, se hacía eco de “Reclaim Stirling”, una campaña liderada por estudiantes, dirigida a combatir el abuso y las agresiones sexuales en el campus. 

Según recoge la publicación, #ItsThisOk la campaña ya diseñada por la misma Universidad para informar sobre los servicios de atención y apoyo a las personas afectadas por la violencia sexual o de género, ha fracasado en su misión y es necesario hacer un llamamiento a la comunidad universitaria para que reivindique una gestión que aborde realmente el problema. 

La iniciativa, encabezada por tres estudiantes; Jess Reid, Holly Kinsella y Rachel MacLean, ha lanzado una petición a través de Change.org en la que no sólo se denuncia la violencia sexual en la Universidad de Stirling y el hecho de que la dirección de la misma no haya abordado esta problemática como debería ser durante mucho tiempo, sino que piden a la misma que ponga en marcha actuaciones que realmente la aborden y frenen. Este es el motivo por el que han propuesto Reclaim Stirling, un movimiento nuevo que nace en el alumnado y realmente pretenda ir contra la cultura de la violencia sexual que tanto perjudica a las personas que forman parte de la universidad, dentro y fuera del campus, muy especialmente a quienes estudian.

Según afirma el manifiesto publicado en Change.org, la cuenta en Instagram Stirling Survivors, recibió sólo una noche después de su creación, 17 envíos anónimos de personas que han sufrido algún episodio de abuso o agresión sexual, en bares, clubes, pisos o alojamientos del mismo campus. Esta página es un recurso que no está relacionado con la nueva campaña pero que fue creada con objeto de que de que el estudiantado pueda compartir y visibilizar sus experiencias de violencia sexual y racismo.

Junto con la petición, las personas de la organización han difundido entre el alumnado una encuesta en la que se pueden reportar si se ha tenido una o varias experiencias relacionadas con violencia sexual, detallando el lugar, si se informó a las autoridades pertinentes o no y si piensan que la persona agresora fue castigada suficientemente por sus actos. 

Tal y como recoge Brig Newspaper, Holly Kinsella, una de las precursoras de la nueva campaña y estudiante de tercer año en Política e Historia, exponía ideas como que el tema de la violencia sexual en las universidades es bien conocido en toda Escocia, y que hay una gran parte de su generación deseando hacerle frente; Necesitamos asegurar que la Universidad tome medidas decisivas para proteger a sus estudiantes de los casos de violencia sexual así como que garantice recursos adecuados para apoyar al alumnado que es víctima de la misma. Estas declaraciones están motivadas por el hecho de que existe la opinión entre el alumnado de que los órganos competentes en la materia por parte de la institución no han castigado suficientemente a quienes agreden. 

La Universidad escocesa, por su parte, no ha reconocido el alegato estudiantil ni la falta de una respuesta efectiva sino que se ha limitado a exponer al medio el trabajo que ha realizado los últimos años para combatir la violencia sexual y según declaraciones de la Decana de Igualdad, Diversidad e Inclusión, la violencia sexual y de género es generalizada en toda la sociedad, incluidas las universidades y se está participando activamente en abordar este problema a través de la prevención y la respuesta. La decana, explicaba que se trata de un problema de profundo calado que costará cuyos avances serán lentos en el tiempo y nos costará ver. 

En respuesta a la reacción de la institución, la campaña Reclaim Stirling publicó una declaración en la que explicaba que el objetivo de la misma no es devaluar a las personas que orientan y trabajan en la Universidad sino responsabilizar a la gerencia de la misma por sus fallos a la hora de tomar decisiones contundentes que penalicen a quienes agreden sexualmente y que las víctimas sepan dónde y cómo pueden obtener apoyo real dado el fracaso de la campaña #IsThisOk a lo largo de estos años para reducir o acabar con la cultura de la violencia sexual en el campus:  

Agradecemos a todos los y las asesoras y demás personal de apoyo y orientación el trabajo que realizan en la Universidad, pero los hechos indican que aún queda mucho por hacer y mejorar. El hecho de que la campaña #IsThisOk haya ganado un premio no la hace intocable a la crítica.

Efectivamente, la violencia de género es una lacra social y las universidades son un espacio más en el cual, entre otras causas, la omisión de respuestas contundentes así como una inadecuada respuesta en la atención a las víctimas, fomentan un espacio en el que lejos de ser seguro, los agresores campan a sus anchas e impera la ley del silencio. Sin embargo, lejos de  también existen ejemplos de aquellas personas que rompen el silencio con la ayuda de profesorado comprometido y valiente y se organizan, abriendo caminos de menor sumisión y mayor libertad a las siguientes generaciones cuyas redes de solidaridad son cada vez más amplias y acorralan cada vez más y más al acoso sexual en la universidad.  

La petición al igual que la encuesta permanecen activas y las personas que organizan Reclaim Stirling quieren agradecer a todas aquellas que la han firmado y rellenado, su colaboración y compromiso en la lucha contra la violencia de género.

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