En nuestras sociedades, a menudo nos encontramos con o hacemos uso de estereotipos. Para quienes los utilizan suponen un ahorro de tiempo y energía para tomar decisiones o hacerse juicios sobre personas pertenecientes a exo-grupos (otra clase social, nacionalidad, etnia, orientación sexual, género o cultura diferente a la propia). Hoy vamos a abordar algunos estereotipos o sitios comunes sobre las nuevas masculinidades alternativas (NAM) que pueden llevarnos a equívoco, con el propósito de ser rigurosos y científicos con su uso. 

Para empezar, hay que decir que un NAM no viene definido o caracterizado por su apariencia, ni por sus intereses culturales, clase social, creencias religiosas, intereses políticos o gustos. Lo que caracteriza a un NAM es que está a favor de la igualdad entre hombres y mujeres y está a favor de la libertad sexual, por tanto es feminista, y está en contra de la violencia y la sumisión de cualquier tipo, especialmente la de género; y asimismo se caracteriza por cuidar el atractivo y el deseo y ser una persona segura. Los NAM también se definen por defender desde la práctica el principio de igualdad de las diferencias, es decir. respetar y potenciar la diferencia, pero siempre buscando el camino hacia la igualdad. 

En este sentido hemos ido viendo en varios artículos publicados en DF a personas y personajes que siguen estas premisas. Así, si nos guiáramos por los estereotipos que señalan a todos los camioneros como personas machistas, consumidores de prostitución de carretera, nos equivocaríamos; podemos encontrar a un NAM detrás de cualquiera de los camioneros que forman la asociación Truckers Against Traffick (Camioneros contra la Trata). Si pensáramos que alguien religioso es conservador, patriarcal, que somete a la mujer y que para ser NAM hay que ser ateo o agnóstico, nos equivocaríamos; hay una serie de artículos en DF que van aportando testimonios de hombres que han luchado a favor de la igualdad entre hombres y mujeres desde sus distintas creencias y convicciones religiosas. Si pudiéramos pensar que el ambiente de todas las discotecas es un terreno abonado para el acoso sexual bajo los efectos del alcohol, la música a todo volumen y la poca luz, nos equivocaríamos. Elena Duque nos recuerda que las salas de bailes y las primeras discotecas eran un ámbito de libertad para bailar y pasarlo bien. Si no nos guiamos por estereotipos, podemos encontrar en las discotecas chicos NAM que salen para pasárselo bien, bailar, conocer chicas, pero sin ejercer nunca ningún tipo de acoso. 

Una característica de los NAM es que vinculan el lenguaje de la ética con el lenguaje del deseo, y por eso cada vez más campañas contra el acoso sexual dotan de atractivo a los comportamientos de espectadores/as que intervienen para evitar una agresión sexual y se lo quitan a los de los agresores. No debemos fijarnos en la apariencia (el rango, la posición social, la profesión, la nacionalidad, la etnia, etc.) de un chico o de un hombre para reconocer a un NAM, sino en sus acciones y en el atractivo que despiertan. 

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