La investigadora y escritora de “Aprendiendo para el amor o para la violencia. Relaciones en las discotecas”, analiza en este estudio los distintos factores que llevan a cualquier tipo de relación, especialmente en los ambientes de ocio nocturno, a estar vinculada o no con la violencia de género (VdG) y la libertad sexual. Las discotecas no son el problema, lo importante es a quién eliges para esa relación”, asegura.

¿Qué te llevó a querer investigar sobre las relaciones afectivo sexuales en las discotecas?

Por un lado, a nivel personal, me he socializado en espacios de ocio como las discotecas, me gustan mucho. Posteriormente, cuando comencé mi carrera como investigadora, me interesé mucho por el tema de la violencia de género. De entrada, no asociaba una cosa a la otra (relaciones afectivo sexuales en discotecas y VdG). Erróneamente, en ese momento, y como muchas personas siguen creyendo, no pensaba que pudiera haber violencia de género en las relaciones esporádicas o de ligue. Asociaba la VdG a las relaciones de pareja.

Fue hablando con un amigo investigador, y con otras compañeras, que empezó a salir el tema, y comencé a pensar que sí que había elementos que podían ser de de violencia de género. También porque vi  sí que había estudios sobre Vdg en relaciones esporádicas en el ámbito internacional, pero en el contexto español esto se obviaba. Entonces fue cuando dije: Vamos a ver qué hay o qué no hay en las relaciones esporádicas en las discotecas que esté vinculado o que socialice o no en la VdG.

¿Qué tipo de relaciones afectivo sexuales has analizado en este ámbito? ¿Se extrapolan a otros espacios?

El tipo de relaciones que he analizado son las relaciones esporádicas, “rollos”, “de ligue”, que a nivel internacional se llaman “hook ups” o “one night stand”, porque es un tema no investigado. El motivo por el que me centré en este tipo de relaciones en concreto en las discotecas fue porque era donde se daba más por supuesto que no existía VdG, se daba por descontado que ahí ese problema no existía.

Extrapolado a otros ambientes, eso es muy importante destacarlo. Porque las relaciones esporádicas se pueden dar en muchos espacios, no son propias de las discotecas. Evidentemente las relaciones esporádicas están más ligadas a espacios de ocio nocturno. Pero los elementos clave que analizábamos sobre la VdG en relaciones esporádicas sí que son extrapolables a otros contextos. Esto es muy importante tenerlo claro porque al principio de investigar el tema de las discotecas, por parte de algunas personas, tanto investigadores como público en general, salió un poco una tendencia a criminalizar las discotecas.

Entonces siempre dejamos muy claro que la investigación no era antidiscotecas, y que era un contexto más de ocio, como otro cualquiera, del que disfrutan muchas personas y en el que se tenía que analizar este tipo de relaciones. Porque si no, también era muy fácil caer en estereotipos de “es este tipo de espacios, es este tipo de colectivo o es este tipo de música”.

En tu libro hablas de la libertad sexual, ¿cuáles son los hallazgos de tu estudio al respecto?

Esta es una de las partes más importantes, cuando analizábamos qué elementos tenían las relaciones esporádicas que fueran VdG, uno de los elementos clave que había era: consideraremos que es VdG cuando se esté atentando contra la libertad sexual.  

Con respecto a esto, lo primero que salió en el estudio es que había una idea generalizada errónea de los participantes de que la libertad sexual iba asociada a “cuantas más relaciones tienes, más libre sexualmente eres”. Mientras que si una persona tenía una relación estable o menor número de relaciones esporádicas, entonces se la consideraba con menor libertad sexual. Y bueno, la libertad sexual es que cada uno decida y haga lo que quiera, no tiene que ver con tener muchas, pocas, ninguna… ¡Justamente la libertad es elegirlo!

Otro tema que salía de entrada al inicio del estudio era cuando hacíamos una pregunta concreta en las entrevistas: ¿Consideras que las relaciones de ligue son de libertad sexual? La respuesta automática siempre era: “sí”. Todo el mundo pensaba así. Pero no hay ningún tipo de relación que implique la libertad sexual de por sí.

Cuando entrábamos a  analizar más a fondo las relaciones de ligue identificábamos lo siguiente: ¿Qué situaciones hay de ligue en las discotecas en concreto que van en contra de la libertad sexual? Por ejemplo, cuando a una chica que tiene muchos ligues se la va criticando y se dice que es una chica fácil, ahí estás atacando la libertad sexual de esa persona que puede tener todas las relaciones sexuales que ella quiera. Y sucede mucho. Esto, cuando lo hablábamos con los participantes, en seguida lo identificaban, lo tenían muy claro.

Pero había otra parte que se identificaba menos y también supone un atentado contra la libertad sexual y era cuando una chica no quería tener relaciones de ligue en una situación en concreto, y en ocasiones las propias amigas la presionaban. Muchas veces la amiga que más presiona lo hace como que tiene la bandera de la libertad sexual: “Yo, que sí que estoy liberada, te voy a ayudar a liberarte”. Cuando esta situación supone todo lo contrario. Se está atentando contra la libertad sexual de esa chica que no quiere tener relaciones. A veces ese ataque era también por parte de los chicos que intentaban ligar con esa chica y pasaba de ellos. Pero esta parte, los participantes y la sociedad en general, no la identifican tanto como un ataque a la libertad sexual.

Por tanto, cuando lo hablábamos en la metodología dialógica, las personas sí que veían más que sí. Tanto presionar a una amiga para que tenga relaciones aunque no quiera, como criticar a la que si las tiene, es algo que va en contra de la libertad sexual y es algo que se hace muy habitualmente. Por lo tanto, no podemos concluir que de partida las relaciones de ligue sean siempre de libertad sexual.

Por otro lado, otro ataque más contra la libertad sexual que se identificaba era cuando se consideraba, los chicos sobre todo, que había chicas que estaban “provocando” porque visten, bailan o van maquilladas de determinada manera y luego “no cumplen” con lo que han provocado.

Entonces muchas chicas sí que identificaban: si tengo muchas relaciones, mal, soy una chica fácil; si no las tengo, soy una reprimida; y si me visto como yo considero atractiva pero luego no hago lo que el otro se supone que voy a hacer, tampoco: ¿Dónde está mi libertad?

¿Qué elementos fundamentales has observado para garantizar que una relación esporádica o no, no sea violenta?

Ligada a la anterior, una sería la libertad sexual, que las personas no se sientan presionadas. Aparte, uno de los elementos más importantes que sale en toda la línea de estudio de socialización preventiva de la VdG, no solo en este estudio, es a quién eliges para mantener esas relaciones, tanto para esporádicas como para estables.

¿Qué modelo eliges para tener relaciones? Si yo escojo a una persona que trata mal y con desprecio, evidentemente en esa relación no habrá libertad sexual, no habrá igualdad y será una relación más vinculada a la VdG. Y da igual si se trata de una relación estable, alguien que me trata mal durante años, o si es toda una trayectoria de relaciones esporádicas a lo largo de los años, en las que me maltratan. Ambos casos socializan en la violencia de género. Cuando eliges a personas que tratan bien, ya va a facilitar que se dé la libertad sexual y que sean relaciones de mayor igualdad.

Otro tema que también tocamos en la investigación es la solidaridad, necesitas un entorno de amistad que te ayude a tener relaciones libres.

Lo que está claro es que las relaciones violentas se dan cuando mantienes relaciones con personas violentas. Nunca da igual, ni para dos minutos ni para veinte años. Lo importante es a quién eliges.

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