Las científicas españolas María Dolores Martín-Bermudo y Guillermina López-Bendito han sido seleccionadas para formar parte de la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO). Esta red está formada por el personal investigador más brillante a nivel mundial y reúne hasta a 88 premios Nobel. Ambas mujeres han sido seleccionadas para formar parte de la organización debido a su excelencia científica y al carácter pionero de sus trabajos.

Martin-Bermudo, que actualmente trabaja en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla), comenzó su carrera en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO-CSIC-UAM) utilizando la Drosophila melanogaster (mosca de la fruta) como sistema modelo para entender el desarrollo de los organismos, en particular la morfogénesis del sistema nervioso embrionario. Continuó su carrera en Cambridge, donde colaboró con el profesor N. Brown en The Gurdon, tratando de entender cómo las interacciones entre las células y la matriz extracelular regulan la morfogénesis embrionaria, y después en el Department of Physiology Development and Neuroscience, centrándose en los procesos de migración e invasión celular durante el desarrollo. Volvió a España y formó su propio centro de investigación y fue una de las fundadoras de DrosAfrica, una asociación sin ánimo de lucro que tiene la finalidad de llevar la investigación biomolecular con moscas a países africanos.

Por otro lado, López-Bendito es investigadora del Instituto de Neurociencias de San Juan de Alicante. También cuenta con numerosos hitos y reconocimientos en su carrera investigadora. Destacan la Distinción al Mérito Científico que otorga la Generalitat Valenciana, el Premio Joseph Altman 2018 por sus investigaciones sobre los circuitos tálamo-corticales (implicados en los procesos de percepción o consciencia), o el prestigioso premio internacional IBRO-KEMALI 2017 por sus importantes aportaciones al estudio del desarrollo y plasticidad de las conexiones entre el tálamo y la corteza cerebral, las encargadas en el cerebro del procesamiento de la información sensorial. Dirige el el grupo “Desarrollo, Plasticidad y Regeneración de los Circuitos Talamocorticales”. Ha publicado más de cuarenta artículos y trabajado en el Instituto Nacional de Ciencias Fisiológicas, de Okazaki (Japón).

Gracias a todo el esfuerzo realizado han conseguido una plaza en la EMBO, una entidad que para ser tan prestigiosa y promover la excelencia en las llamadas Ciencias de la Vida, financia simposios y congresos con un comité que, a la hora de evaluar las solicitudes, revisa que haya una cierta proporción de mujeres.

Es una gran oportunidad para las dos investigadoras, pero también para las ciencias y para toda la sociedad, porque estas mujeres están haciendo aportaciones fundamentales para mejorar nuestras vidas.  Las dos han mostrado su ilusión por el camino que comienzan y su deseo por acercar la ciencia a todas las personas. Saben que la investigación es necesariamente un trabajo de equipo y solidario.

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