Las personas mayores y las que padecen afecciones médicas subyacentes tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave generada por la COVID-19. Hoy día de se calcula que al menos el 59,8% de las personas con más de 80 años han fallecido.

Estos datos son abrumadores, pero lo peor es vivir en una comunidad como Cataluña donde, a través del Documento de Recomendaciones del Servei d’Emergències Mèdiques, ante pacientes con coronavirus de la Conselleria de Salut, se les niega el derecho a la salud a esta población negándoles respiradores.

Iván Calle Zapata, entrenador y jugador de Fútbol Sala de Martorell (Barcelona), ha denunciado a través de Twitter que Mi abuela de 82 años y mi abuelo de 71 no han muerto por Covid-19, los han dejado morir“.

El nieto de las dos personas fallecidas señala tanto a la Generalitat de Catalunya como al Gobierno central responsables de la falta de estos respiradores y de que no se ingresaran a su abuela y a su abuelo en la UCI. 

Iván, a través de un hilo en la red social, explica que su abuela acudió el 17 de marzo al Hospital Sant Joan de Déu de Martorell, pero “le dijeron que no tenía nada”. Dos días más tarde la ingresaron en el mismo centro hospitalario. Narra que pasaron días sin saber de ella y que, al final, se tuvo que presentar su padre en el Hospital, donde le dijeron que estaba con fiebre y sin respirador. 

La familia vuelve a no saber nada dela abuela y descubren que había sido trasladada al Hospital de Salut Mental Sagrat Cor sin que se avisara a la familia y, por tanto, sin que esta lo autorizara. Fue allí donde falleció por crisis respiratoria.

En el caso de su abuelo materno, 71 años, falleció el 30 de marzo. Iván considera que también hubo negligencias, ya que le rechazaron hasta dos veces el ingreso hospitalario. Finalmente le ofrecieron ir a un pabellón habilitado en San Andrés de la Barca (municipio cerca de Martorell) “habilitado para enfermos estables”. El abuelo sufrió un ictus, según explica la familia, y se decidió sedarlo, tras lo cual falleció. 

Iván lamenta que su abuelo no pudiera leer el último mensaje que le envió por Whatsapp: “Te quiero, yayo”.

La historia de esta familia y la reflexión de su nieto de que “Los mayores valen menos”, tendría que hacer reflexionar a quienes han dictaminado que a las personas mayores de 80 años se les niegue el derecho a la salud.

Secciones: subportada

Si quieres, puedes escribir tu aportación