Al menos 3.600 personas han fallecido en residencias de personas mayores por coronavirus y otras 6.600 se han contagiado en estos lugares, en España. Unos datos tristes y preocupantes que provocan la alerta ante lo que sucede en las residencias.

Durante esta pandemia del COVID-19 se han mostrado multitud de gestos de solidaridad por parte de los equipos de cuidados de las residencias. Un ejemplo es el de una residencia de ancianos de Lleida donde 24 personas trabajadoras se han encerrado en el centro geriátrico con el objetivo de frenar el virus (El País). Otro es el Centro de Aguilafuente de Segovia, donde 14 de los 20 trabajadores se confinaron con las personas residentes para no meter el “bicho” en las instalaciones (El Norte de Castilla). También algunas directivas, como las de dos residencias, catalanas, extremaron su protección e higiene en febrero y por ello no presentan ningún contagio (El País). Estos actos demuestran el amor y la humanidad de las personas trabajadoras de estas residencias hacia los y las residentes. 

No obstante, no todas las residencias han actuado y actúan con la misma solidaridad y humanidad. Lamentablemente, estos días hemos conocido casos como el de la Residencia Parque de Coimbra de Móstoles en el que su director, tras conocer su positivo en COVID-19, acudió a la residencia y pudo contagiar a las personas trabajadoras y residentes (SER) y, en efecto, ya han fallecido al menos cinco personas. Un acto lamentable e insolidario que pone en juego la salud de las otras personas. Asimismo, esta pandemia está dejando aldescubierto el mal estado y el descuido de nuestras personas mayores de algunas residencias (ABC).  La diferencia de valores humanos entre unas y otras pueden llevar a unas personas a tener una calidad de vida mejor o peor. 

El director regional de la OMS en Europa, Hans Henri P. Kluge, pidió ayer que se  traten con respeto y dignidad a las personas mayores en estos tiempos. Apoyarlas  y protegerlas a ellas, a sus familias y a quienes las cuidan es una parte primordial de la respuesta integral de la países a esta pandemia. Por ello es esencial mantener el sentimiento de humanidad y solidaridad para con quienes pueden desarrollar una enfermedad más grave.

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