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Según el Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar, el GHB (gamma-hidroxibutirato) es un depresor del sistema nervioso. Suele estar disponible en forma de líquido incoloro y los efectos varían mucho de una persona a otra. Se perciben a los 10 o 20 minutos del consumo, duran de 60 a 90 minutos y desaparecen por completo a las 3 o 4 horas. En el Reino Unido se la conoce como la droga de la violación. La BBC incluso ha descrito la droga como el “arma de elección del violador” ya que puede dejar a la víctima incapaz de escapar o incluso de recordar la violación que ha tenido lugar. 

A pesar de la atención que desde los organismos gubernamentales y sanitarios se ha puesto sobre el GHB, cabe no perder de vista las consecuencias del alcohol. Ian Hamilton, quien se ha especializado en salud mental en el Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de York y publica en el periódico Independent, afirma en su último artículo que la droga más común que se utiliza es el alcohol ya que reduce las inhibiciones y elimina los recuerdos, además de que las mujeres son más susceptibles a la pérdida de memoria debido al alcohol que los hombres, una diferencia de género conveniente para un delito mayormente perpetrado contra mujeres por hombres.

Según las estadísticas sobre acoso sexual en las universidades, al menos en el  50 por ciento de las agresiones sexuales de los estudiantes está involucrado el alcohol y lo mismo sucede en aproximadamente el 90 por ciento de las violaciones perpetradas por un conocido de la víctima. También en alrededor del 43 por ciento de los casos de agresión sexual ha habido consumo de alcohol por parte de la víctima y del 69 por ciento por parte del autor.

Es por eso que, a nivel preventivo se pide una mayor concienciación a la ciudadanía y las instituciones ante el uso del alcohol y sus consecuencias. 

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