Todos sabemos que el corazón es una pieza clave de nuestro organismo, en cierta manera es como nuestro motor. Medir sus pulsaciones y su actividad al largo del tiempo proporciona mucha información, es por ello que antes de realizar una cirugía u otras intervenciones sanitarias es común que se nos realice un electrocardiograma. Con esta técnica se puede registrar la actividad eléctrica del corazón a través de electrodos. 

Mientras que el batido del corazón es intenso, las señales provenientes de tejidos o grupos de células más pequeños no es tan fuerte, y por lo tanto más difícil de medir. Ya hace tiempo que los científicos trabajan para poder encontrar una manera de medir las pulsaciones de estas zonas del tejido. Esto ayudaría a entender la actividad de ciertos fármacos no solo en el campo cardíaco, también en el campo neural. 

Recientemente, se ha conseguido un nuevo hito con el desarrollo de una plataforma biológica que integra un dispositivo electrónico orgánico, conocido como “transistor orgánico de efecto de campo de puerta electrolítica” (EGOFET, por sus siglas en inglés). El trabajo es fruto de una colaboración multidisciplinar entre el grupo de investigación en dispositivos electrónicos orgánicos dirigido por la Dra. Marta Mas-Torrent del ICMAB-CSIC (Institut de Ciencies dels Materials de Barcelona), el equipo de bioingeniería dirigido por el Dr. Gabriel Gomila en el IBEC (Institut de Bioenginyeria de Catalunya) y un equipo de ingeniería tisular de células madre también del IBEC, dirigido por la investigadora ICREA Núria Montserrat. 

Las ventajas de utilizar estos EGOFET como biotransistores para el registro bioeléctrico es triple, como han explicado los autores en su publicación científica “Bioelectronic Recordings of Cardiomyocytes with Accumulation Mode Electrolyte Gated Organic Field Effect Transistors”. En primer lugar, son flexibles y biocompatibles, de manera que podrían trabajar como dispositivos sanitarios implantables. En segundo lugar, el mismo transistor ya amplia la señal sin necesidad de un amplificador externo. Y la tercera ventaja es el bajo voltaje que utiliza, evitando así el daño celular. 

Con la nueva plataforma, los investigadores pudieron obtener señales eléctricas de células y microtejidos durante varias semanas. Además, no solo probaron el dispositivo en células y tejidos cardíacos, también investigaron el efecto de fármacos que afectan al rendimiento cardíaco. Este avance tiene un amplio abanico de aplicaciones en el campo de la biomedicina, entre ellos; la posibilidad de implantar este dispositivo en personas con el fin de monitorizar su estado de salud o la reducción del uso de modelos animales para estas aplicaciones.

Secciones: subportada

Si quieres, puedes escribir tu aportación