En los últimos días hemos presenciado cómo se ha querido utilizar la superación de la violencia hacia las mujeres para luchas partidistas. Es un error grave, venga de la derecha o de la izquierda. La erradicación de la violencia hacia las mujeres es una prioridad común de la sociedad en general; no entiende, por tanto, de luchas partidistas.  Sí debe ser una prioridad urgente de la agenda y de las políticas públicas, sea quien sea quien gobierne.    

Si realmente se desea rendir cuentas, lo más efectivo es partir de las evidencias científicas que más resultados están dando en la erradicación de la violencia y en su prevención. Si el debate público se centrara en estas evidencias, sería mucho más efectivo para acabar con  la violencia hacia las mujeres.

A lo largo de la historia, incluso antes de que surgieran los partidos políticos, siempre han existido mujeres y hombres, diversos, unidos para acabar con la violencia, como también ha habido mujeres y hombres promotores de ella.

Es hora de que los debates se enriquezcan con lo que verdaderamente importa, con cuáles son las actuaciones que más resultados consiguen y cómo aplicar aquellas que incorporan las mejores recomendaciones internacionales en la materia y así poder garantizar que los planes que se empleen den resultados.

El día en que el debate sea a este nivel intelectual y humano, sin duda, habremos avanzado mucho más en la erradicación de la violencia.

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