El pasado 28 de Octubre Vanity Fair (VF) informaba que al menos seis ex empleadas de Fox News han comenzado a exigir que la empresa las libere de las cláusulas de confidencialidad que mantenían con el gigante mediático y, así, poder romper el silencio sobre la conducta de abusos y acosos sexuales que se toleraba en la empresa por parte de algunos directivos.

Según recoge VF, esta reacción se ha generado como respuesta a la publicación de “Catch and Kill” el libro escrito por Ronan Farrow que ha supuesto una ruptura del “muro de contención” que el poderoso medio mantenía respecto a la condenable conducta de abusos y acosos sexuales que ciertos empleados mantenían desde hace años. Gretchen Carlson, quien hace unos años acusara al entonces presidente de Fox de acosar sexualmente, lo que provocó finalmente su dimisión, declaraba para el medio que Fox debería liberar esos acuerdos de confidencialidad que firmaron muchas mujeres y dejar que se oigan sus voces acerca de lo que les pasó en Fox. Y Rachel Maddow, presentadora de MSNBC, recriminaba en uno de sus programas a la cadena que mantuviera estos acuerdos, tachándolos de “silenciadores legales”, uniéndose a la petición de las víctimas.

El camino que una víctima de acoso sexual comienza cuando denuncia es arduo y complicado en múltiples aspectos. La revictimización es un fenómeno habitual porque la opinión pública muchas veces tiende a dar más crédito al acosador, mientras movimientos como  #metoo han contribuido de forma crucial en el apoyo a las supervivientes. Por el contrario, estos contratos de confidencialidad no hacen sino más dificultoso ese proceso, ya que quienes deciden romper el silencio deben enfrentarse a litigios costosos y estresantes que pueden llegar incluso a impedir de forma legal la obtención de un nuevo empleo. 

La valentía de estas mujeres, como ex empleadas de la cadena que ha querido barrer “bajo la alfombra” la violencia sexual que se daba en sus espacios, ha tomado un nuevo impulso a raíz de la publicación del libro de R. Farrow y ellas han constatado que, tal y como G. Carlson comentaba para el citado medio,  “nuestras voces están creciendo” y “hay un movimiento en marcha”.

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