Muchas son las ocasiones en que se insta a las víctimas que denuncian públicamente casos de acoso a hacerlo de forma oficial, a través de los cuerpos de seguridad y no a través de los medios, las redes sociales etc. Son las mismas personas muchas veces que prefieren el silencio ante el posicionamiento contra cualquier tipo de agresión.

Aunque es obvio que las denuncias oficiales son imprescindibles para crear y poner los mecanismos necesarios para proteger y prevenir, también lo son al mismo tiempo las denuncias públicas a través de medios, redes sociales, etc. Lo son porque permiten romper el silencio de una forma clara contra el acoso y además dan voz y esperanza a muchas otras mujeres que quizás han sufrido lo mismo o similar y nunca se han atrevido a contarlo. Campañas como el conocido #Metoo, #cuentalo en su versión española, etc. han generado un espacio en que muchas otras víctimas se han atrevido a denunciar, lo cual previene a muchas chicas porque ahora ya se sabe que “esto pasa” y de qué formas pasa.

Hace menos de un mes, el pasado 13 de agosto, Associated Press difundía las voces de varias víctimas y testigos que aseguraban haber visto o sufrido acoso sexual por parte de Plácido Domingo. Las voces de estas primeras han permitido que a las denuncias  once mujeres más se hayan sumado, llegando a un total de 20 acusaciones entre las que aparecen la cantante Angela Turner Wilson o Melinda McLain, que era coordinadora de producción en la Ópera de Los Ángeles en su temporada inaugural de 1986-1987.

Mientras el caso sigue investigándose, las voces de las víctimas siguen reforzándose gracias a la valentía de quienes se atrevieron a denunciar, de quienes se atrevieron a publicar y, especialmente, de quienes se atrevieron a dar apoyo. 

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