Como ya comentan muchas voces ante el asunto del acoso en el lugar de trabajo, este movimiento ha llegado para quedarse y los cambios ya se están produciendo. 

Sobre cambios en el acoso sexual en el trabajo han estado investigando las autoras de este artículo, investigadoras en la Universidad de Colorado-Boulder, publicado en PLOS ONE, bajo el título: “Women at work: Changes in sexual harassment between September 2016 and September 2018”. Ellas argumentan que la conciencia sobre el acoso hacia las mujeres ha aumentado mucho en los últimos años. Analizan la época posterior a etapas políticas como la elección de Trump que en realidad provocan un movimiento de reacción y, en este caso, el impulso de un movimiento de mujeres alzando su voz contra esta lacra humana. 

El artículo estudia los movimientos que empezaron a finales del año 2016 por todo Estados Unidos y otros territorios. Durante 2017, varias protestas fueron notorias y el movimiento #MeToo se inició a finales de ese mismo año, seguido del posterior movimiento #TimesUp y de históricas manifestaciones durante 2018 en todo el mundo. Las autoras pretenden analizar los cambios reales que se han dado durante este tiempo en relación con el acoso sexual que sufren las mujeres en sus lugares de trabajo. Para este análisis utilizaron una encuesta transversal realizada a más de 500 mujeres durante dos etapas (septiembre de 2016 y septiembre de 2018). 

En los resultados, encuentran bajos niveles de lo que se considera la forma más grave de acoso sexual, como acercamientos sexuales no deseados y coacción sexual, pero crecientes niveles de acoso en 2018 (lo que se puede explicar por un contexto más favorable para hablar del tema). Respecto a la variable de opiniones negativas que las mujeres podrían tener sobre ellas mismas (como baja autoestima o dudas), este hecho resultó no tener relación con el acoso; y, en todo caso, tuvo menos relación en 2018 en comparación con 2016. 

Aparte del análisis cuantitativo, las autoras realizaron entrevistas cualitativas con las mismas mujeres, tanto en septiembre de 2016, como en septiembre de 2018. Las mujeres entrevistadas también afirmaron que se sienten mejor apoyadas y empoderadas con el tiempo y que ya no se avergüenzan al hablar sobre el acoso sexual. Estos resultados no han hecho más que reafirmar los hallazgos del análisis cuantitativo que sugieren que los cambios en el abordaje del acoso sexual se deben a una mayor preocupación social, a más importancia global y a más escrutinio sobre el tema. 

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