Ante la reciente iniciativa “Coeduca’t que se aplicará en 300 centros seleccionados en Cataluña. Es muy positivo que se base en las orientaciones de la OMS y la UNESCO sobre educación y salud sexual y reproductiva. También es muy positivo que se base en las muy buenas experiencias que se llevan a cabo en países como Finlandia o Dinamarca. Por eso, son muy importantes condiciones que no conseguimos ver en lo que hemos podido leer sobre el programa. La primera es que si se dice que se basa en las orientaciones realmente lo haga. La segunda es que, si en algo cambia esas orientaciones, explica claramente en qué lo hace y por qué lo hace.

En ese sentido, tenemos cuatro preocupaciones: 1) Respecto de las orientaciones de la OMS y la UNESCO, el programa suprime el tema del consentimiento que sí está en esas orientaciones y es de una importancia extraordinaria; 2) El título “el cuerpo humano y su desarrollo” se ha sustituido por el de “autoconocimiento”; 3) No vemos la referencia a basarse siempre en las evidencias científicas internacionales como si pasa en las mejores experiencias de países como Finlandia y Dinamarca; 4) No vemos la participación y consenso con las familias que también es tan importante en esos países que el programa dice tomar como referencia.

Un primer apunte es asegurar que la aplicación del programa se base en las contribuciones científicas que realmente ayudan a crear entornos seguros, y erradicar la violencia, además de fomentar la igualdad de género desde la infancia. Es así, como las experiencias exitosas en la prevención y superación de la violencia de género están en consonancia con lo que la ciencia ha demostrado que funciona. 

Sin embargo, y a la espera de que el Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya aporte más información al respecto y solo a la luz la noticia publicada por TV3, queremos apuntar tres aspectos esenciales;

  • La necesidad de incorporar a las familias o tutores/as legales en un consenso explícito para la aplicación del programa. No se cita en ningún momento la importancia de la comunidad educativa para una educación afectivo-sexual de calidad, algo que la investigación señala como fundamental en todas las experiencias de éxito. Además, regularmente van apareciendo nuevas evidencias en este sentido. La información a las familias y el consenso explícito con ellas es, por tanto, un pilar fundamental que hasta el momento no se recoge en el programa, o no ha quedado explícito.
  • Aplicar las evidencias científicas y no derivaciones no contrastadas. Aun basándose en documentos con base científica como los citados anteriormente, existe un riesgo, que los discursos que lleguen a las escuelas no hayan tenido en cuenta esas evidencias en que dicen basarse o que haya derivaciones no contrastadas que tengan un impacto contrario al esperado. Por ejemplo, hemos advertido que una de las asociaciones que elabora los materiales para el programa sigue los ocho puntos de las Orientaciones Técnicas Internacionales sobre Educación en Sexualidad de la UNESCO. Sin embargo, en el punto 6, que el documento original titula “el cuerpo humano y el desarrollo”, se ha añadido el concepto de “autoconocimiento”, que no aparece en ningún punto, y lo citan además en una entrevista como uno de los principales objetivos a trabajar, junto con otros aspectos que sí aparecen: relaciones, violencia machista, bienestar y hábitos saludables. Por contra, un aspecto tan fundamental como el consentimiento explícito de las familias, que sí aparece en el documento y de manera recurrente en la investigación, no se cita. Sabemos que, por investigaciones previas, que ciertos talleres de autoconocimiento pueden llegar a crear situaciones de acoso y violencia, en lugar de libertad y conocimiento personal. Ahí radica el riesgo, si se impone a cualquier niño o niña, a realizar ciertos ejercicios que no quiere hacer y que tienen relación con su cuerpo, puede ser una situación coactiva, que incluso se califique de abusiva.  En este punto preciso, se debe poner una mayor atención y respetar a las familias que no quieran que se experimente con sus hijas e hijos con actividades que nada tiene que ver con la coeducación-.
  • El programa está basado en un enfoque individual. Sería necesario compatibilizarla con un enfoque social. La educación de las relaciones afectivo-sexuales depende básicamente de las interacciones que suceden en los diferentes ámbitos. Las evidencias científicas confirman que la creación de espacios donde predomine un discurso libre de violencia en contraposición de los discursos coactivos, son los que obtienen mejores resultados.
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