Mary Astell. Wikipedia

Mary Astell nació en 1666. Fue una mujer con una gran inclinación a la adquisición de conocimientos, por ello dedicó su vida al estudio, al saber: filósofa, escritora feminista y retórica inglesa.

Fue una de las primeras feministas de la historia en defender la alfabetización universal de la mujer. «Si todos los hombres nacen libres, ¿por qué todas las mujeres nacen esclavas?», denuncia en sus reflexiones. Por ello, se la considera “la primera feminista inglesa”. Es una de las pensadoras más adelantadas a su tiempo.

En un momento en el que se consideraba que el acceso al conocimiento de las mujeres era peligroso o una pérdida de la feminidad, no dejó nunca de leer, estudiar, escribir. Mary Astell estaba asociada a la escuela filosófica con sede en Cambridge que basaba sus enseñanzas en filósofos radicales tales como Aristóteles, Platón, Pitágoras. 

Es recordada por su capacidad para debatir libremente con los hombres y mujeres contemporáneos, y en particular por sus métodos innovadores de negociación de la posición de la mujer en la sociedad mediante la participación en el debate filosófico. Los dos libros más conocidos de Astell son A Serious Proposal to the Ladies, for the Advancement of Their True and Greatest Interest (1694) y A Serious Proposal, Part II (1697), en los que presenta el plan para establecer un nuevo tipo de institución para mujeres brindando educación religiosa y secular. Propone aumentar las opciones de carrera que se le ofrecen a las mujeres más allá de ser una madre o convertirse en monja. 

Al fallecer su madre y su tía se mudó a Chelsea, Londres donde tuvo la suerte de relacionarse con un círculo literario de mujeres influyentes. que le brindaron su apoyo y la ayudaron a publicar sus obras. También tomó contacto con el arzobispo de Canterbury conocido por sus obras de caridad; que le brindó ayuda económica y le presentó a quien sería el editor de su obra.

En Chelsea fundó una escuela para chicas para enseñarles a leer y escribir. Gracias a su contribución, muchas mujeres pudieron ser alfabetizadas en un tiempo en el que sólo podían ser monjas o casarse. 

 

Según Julia Cabaleiro, Mary Astell no buscaba que la educación se equipararse a hombres y mujeres, más bien intentaba “ofrecer un espacio en el que las mujeres pudieran realizar un recorrido libre y placentero, en el que el saber no se separarse de la vida, sino que pasase a formar parte de ella, la enriqueciese y la transformase”. 

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