El 12 de septiembre se celebra el aniversario del nacimiento de la física Irène Joliot-Curie, hija de la conocida Marie Curie. Irène nació un 12 de septiembre de 1892 en París. Hija de la química Marie Curie y el físico Pierre Curie, estudió Física y Química en la Universidad de París durante la Primera Guerra Mundial y también fue asistente de los departamentos de radiología de distintos hospitales franceses. Cuando finalizó la guerra, su labor se centró en ser la ayudante de su madre en el Instituto del Radio de París, posteriormente conocido como el Instituto Curie. Sin embargo, un año después del fallecimiento de su madre en 1934 fue nombrada directora de investigación de la Fundación Nacional de Ciencias de Francia y aquí es donde destaca Irène. 

A parte de sus contribuciones a la ciencia, Joliot-Curie fue rechazada tres veces para ser la directora de la Fundación Nacional de Ciencias -no son difíciles de adivinar las razones, pues el papel de la mujer estaba dirigido a otras tareas; pero por sus principios feministas, que ya empezaban a arraigar en la época, Irène se siguió postulando hasta que la aceptaron. Gracias a la lealtad hacia sus valores, también fue subsecretaria del Estado Francés en investigación científica. 

En cuanto a sus contribuciones científicas, suele decirse que los trabajos de éxito son los que se trabajan en conjunto, y nada es más preciado que el trabajo conjunto basado en el amor. Irène se casó con Frédéric Joliot, el que fue el asistente personal de su madre, y juntos emprendieron un proyecto que compartía la pasión de sus vidas: la ciencia. Iniciando investigaciones en la física nuclear y en la búsqueda de la estructura de un átomo, dieron con la clave para el descubrimiento del neutrón en 1932, y en 1934 consiguieron producir artificialmente elementos radioactivos. 

Al igual que su madre, Irène y su marido Frédéric fueron galardonados con el Premio Nobel de Química en 1935. Y, también como su madre y debido a su expuesto trabajo con la radioactividad, Irène terminó falleciendo un 17 de marzo de 1956 por leucemia.

Y aunque puede que muchos y muchas no sepan que la descubridora del neutrón fue Irène, hija de Marie Curie, ella ha dejado un rastro de esperanza para aquellas niñas y mujeres que alguna vez se sintieron rechazadas: el no rendirse y descubrirse a sí mismas. 

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