La maternidad es la gran olvidada desde las diferentes perspectivas feministas y en particular desde las instituciones gubernamentales. El feminismo liberal y neoliberal defendido por varios autores y autoras del siglo pasado ha considerado la maternidad como una lacra para la mujer, creando una ideología antimaternal que defiende que el problema en sí de la mujer es el ser madre ya que conlleva renunciar a la emancipación e independencia, incluso afirmando que los vómitos propios de un embarazo son a causa del rechazo que sentimos hacia el feto, como decía Beauvoir.

Muchas no compartimos en absoluto estos ideales por diferentes aspectos. En primer lugar, el ser madre (en cualquiera de sus opciones) es una experiencia de crecimiento personal y enriquecimiento. No debemos enfocar la búsqueda de la igualdad en equipararnos con los hombres y ser iguales a ellos biológicamente. El poder de ser madre es una oportunidad grandiosa, de libre elección, que nos brinda la vida, y no debemos darle una connotación negativa. 

Muchas no estamos  de acuerdo con un feminismo neoliberal que va de la mano del capitalismo, tomándonos como mano de obra y dificultando la decisión de ser madre. Actualmente las mujeres nos vemos en la encrucijada de gestionar nuestro hogar y trabajo para dar una crianza de calidad. El problema no es ser madre, sino las condiciones en las que lo somos. Es por ello que muchas mujeres deciden aplazar la decisión, no serlo, o incluso se sienten obligadas a interrumpir el embarazo. Jornadas laborales continuas, empleos precarios, permisos de maternidad y paternidad reducidos, todo ello conlleva derivar los cuidados a otras mujeres en peores condiciones. 

Crecer personalmente y ser madre no deberían ser incompatibles. Rogamos a las instituciones y a las organizaciones feministas que este sea su punto principal, el luchar por unas buenas condiciones que propicien la maternidad. Espacios como ludotecas en congresos, en formaciones, en las empresas. Reducciones de jornadas laborales para poder conciliar la vida familiar y laboral. Permisos paternales para que la crianza sea mutua. Empleos bien remunerados y de calidad que permitan cuidar en caso de enfermedad, conciliar con el horario escolar de los más pequeños. 

En definitiva, muchas mujeres queremos que lo maternal sea una decisión libre, segura y respaldada.

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