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El coliving es otra opción de vivienda que está entre el alquiler compartido y las residencias de estudiantes. Las personas que comparten esta opción tienen su espacio privado, pero a la vez,  tienen acceso a zonas comunes para estar en contacto con la comunidad. 

Urban Campus es una de las compañías que gestiona ya algunos edificios en Madrid para el coliving y su filosofía podríamos decir que es aprovechar al máximo las oportunidades de vivir en comunidad y aprender de esta forma de vida. La idea es crear un entorno para vivir donde las personas puedan desarrollar sus proyectos e ideas en colaboración con el resto de personas que viven allí. Para ello promueven espacios como conciertos, cenas o sesiones de lluvias de ideas donde poner en contacto a emprendedores que compartan sus ideas o para pensar conjuntamente nuevos proyectos. 

Esta compañía valora, entre otras cosas, el respeto y cuidado, animando a ser una persona generosa, respetando y valorando la diversidad. Los miembros de la casa pueden asumir diferentes roles en beneficio de la comunidad, desde ser un conector hasta regar las plantas. Sin embargo, no tienen disponible en su web si tienen alguna política  de prevención de la violencia para asegurar que los espacios sean libres de violencia.

Hace pocos días, salió publicada en este medio una noticia sobre la Recomendación sobre violencia y acoso 2019, que incluye principios y pautas para eliminar la violencia en el trabajo. Otro ejemplo es la iniciativa Betterbrave que ofrece una guía para prevenir y erradicar el acoso sexual en el trabajo. Cada vez son más las empresas que incluyen en sus políticas estas recomendaciones internacionales para asegurar lugares de trabajo libres de violencia. 

Sabemos que la violencia sexual puede existir en diferentes espacios, públicos y privados y que no es exclusiva de una cultura o nivel social o económico. Esta nueva forma de vida no tiene por qué estar exenta de ella de por sí, a no ser que se ponga el foco en prevenirla desde la base misma de esta idea. La clave nos la dan las evidencias, y sabemos que serán las redes de posicionamiento activo que se creen en la propia comunidad las que podrán prevenirla y frenarla. 

El coliving es, por tanto, una tendencia que se está abriendo paso en diferentes ciudades europeas y que puede convertirse, si así se lo proponen, en una forma de vida comunitaria posicionada contra todo tipo de violencia asegurando así que ninguna mujer ni ningún hombre tenga que abandonar sus sueños o proyectos laborales.

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