Entrenar nuestro sistema inmune para detectar y eliminar los tumores es actualmente una prometedora vía terapéutica y de prevención para el cáncer. El sistema inmune es capaz de detectar las células mutadas a través de antígenos específicos que se expresan en su superficie. Sin embargo, las células cancerígenas han ido desarrollando mecanismos para esconderse del sistema inmune y así no ser fácilmente reconocidas. Para abordar este problema se han diseñado vacunas con el fin de estimular el propio sistema inmune para que detecte más eficazmente las células tumorales. 

Las células dendríticas juegan un papel principal en promover la respuesta del sistema inmune, en concreto en activar la respuesta de los linfocitos T contra los patógenos y las células malignas. De hecho, la mayoría de las vacunas anticáncer se basan en inmunizar a los pacientes contra los antígenos del cáncer a través de los linfocitos T administrando antígenos y células dendríticas. La limitación principal hoy en día se encuentra en seleccionar antígenos (presentes en las células del cáncer) que tengan una respuesta efectiva en nuestro sistema inmune, además de que el número de antígenos conocidos es limitado. 

El grupo de investigación liderado por el Dr. Xian-Zheng Zhang de la Wuhan University (China) ha diseñado una nueva alternativa basada en la fusión de células en forma de nanopartículas. El primer paso consiste en la creación de un híbrido entre una célula dendrítica y una célula tumoral. La célula resultante es capaz de presentar en su superficie los antígenos específicos de ese cáncer. El segundo paso es la combinación de las células híbridas con nanopartículas, consiguiendo así las ventajas asociadas a estas nanoestructuras: tiempos de circulación en sangre más largos, mejor biocompatibilidad y ser más fácilmente producibles a gran escala. 

Los resultados, que incluyen un primer estudio en ratones de laboratorio, han sido publicados el pasado 19 de julio en la prestigiosa revista Nature Communications, bajo el título: Las nanovacunas de citomembrana muestran efectos terapéuticos al imitar células tumorales y células presentadoras de antígenos

Además de las ventajas mencionadas, cabe destacar que esta estrategia podría llevar a la producción de vacunas específicas para cada tipo de cáncer (dependiendo del tipo de célula tumoral con el que se realice la fusión)

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