Ayer, 8 de julio, miles de personas, organizaciones, entidades salieron de nuevo a las calles de centenares de poblaciones en solidaridad con la víctima menor de edad, violada por un grupo de 6 chicos mientras que otro lo miraba. El lunes, primer día del juicio al grupo, decenas de personas en varios municipios mostraron su apoyo a la víctima desde primera hora acudiendo a las puertas de la Audiencia Provincial de Barcelona. Posteriormente, a partir de las 18h, delante de los ayuntamientos de diferentes ciudades y pueblos se concentraron centenares de personas rechazando la violación y solidarizándose con la víctima.

Un gran rechazo social se ha suscitado ante la actitud de los violadores durante el juicio; se mofaban, incluso mostraban risas entre ellos durante la declaración de la víctima, una actitud absolutamente despreciable, violenta y cobarde. Además, la insolidaridad de la actual pareja del que orquestó la violencia grupal ha sido deleznable, siendo partícipe del ciclo de violencia perpetrado hacia la víctima; su intento de desacreditarla es un indicio más de cómo apoyar a quien ha agredido sexualmente de una forma tan salvaje a una menor es igualmente condenable, e indica la raíz social; vaciar el atractivo a quien ejerce la violencia es clave, tal y como muestran las evidencias científicas al respecto.

El apoyo a la víctima también se ha evidenciado en los lemas utilizados, ha circulado hermana yo sí te creo, no és abús és violació, nosaltres si et creiem,  o el únete contra la jauría, que apela a la ciudadanía a rechazar profundamente cualquier actitud de  “Manada”. Por último, todas las ciudades han gritado viva la lucha feminista, lema que ha ganado fuerza desde el movimiento #metoo abriendo el feminismo a todas las mujeres.

Desde la Plataforma Unitària contra les Violències de Gènere, se ha promulgado una manifiesto de apoyo a la víctima y de denuncia social, reclamando que la justicia sentencia la agresión como violación y no abuso.

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