Grupo de estudiantes en Afganistán. Creative Commons

A pesar de que algunas tienen que caminar durante más de una hora, en la Escuela Rustam del distrito de Yakawlang (Afganistán) se reúnen 330 alumnas y 146 alumnos. Es la única escuela de la zona en la que hay clases de primaria, secundaria y bachillerato, y las cifras de su alumnado son sorprendentes ya que se trata de un país en el que sólo un tercio de las niñas asiste a la escuela.

De hecho, tienen tantos estudiantes que tienen que dividir las sesiones en matutinas y vespertinas, ya que no disponen de la suficiente estructura. La escuela dispone de seis aulas de roca y otras seis grandes carpas, sin calefacción, ordenadores ni fotocopiadoras. En algunas ocasiones los profesores tienen que redactar a mano los materiales escolares.

El director de la escuela, Mohammad Sadiq Nasiri, ofrece a diario una charla motivacional a todo el alumnado, recordándoles que entrar a la universidad es una tarea difícil, por lo que tendrán que esforzarse como nunca. Entre los estudiantes, sólo un cinco por ciento tiene padres que saben leer y escribir; sin embargo, entre los y las graduadas del año 2017, 60 de 65 fueron admitidos en la universidad, con lo que la tasa de admisión universitaria fue del 92%. Los datos no sólo han sido buenos este año, sino que en el 2016, por ejemplo, también un 97% de sus estudiantes accedió a la universidad.

A pesar de la falta de recursos, el alumnado recibe la formación necesaria para realizar con éxito los exámenes de acceso a la universidad. En ellos, el 40% de las preguntas están relacionadas con las matemáticas y precisamente es esa la asignatura favorita de muchos y muchas alumnas de esta escuela. Además, no disponer de ordenadores no les impide tener una clase de computación en la que estudian el sistema operativo Windows en libros. 

Una vez más, la Escuela Rustam es un ejemplo de que, sea cual sea el origen socio-cultural del alumnado, se pueden conseguir buenos resultados académicos y dar así a muchos niños y niñas de entornos desfavorecidos la oportunidad de continuar con sus estudios.

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