Émilie du Châtelet. Wikipedia

Madame Châtelet fue la figura femenina más importante en la Física durante la época de la Ilustración en Francia.

Tuvo la suerte de tener un padre que no hizo distinciones en el momento de educar a sus hijos, de manera que Gabrielle Émile, a la que nos referiremos como Madame Chatelet, recibió la misma educación que sus hermanos varones, ello unido a su gran inteligencia hizo que destacara en su época. Tenía grandes  capacidades e inteligencia. A los diez años ya había leído a Cicerón y estudiado matemáticas y metafísica; a los doce hablaba inglés, italiano, español y alemán, y traducía textos del latín y griego.

Con su estudio de Descartes, comprendió las relaciones entre metafísica y ciencia, así que una constante en su vida fue la exigencia de un pensamiento claro y metódico, dominado por la razón.

Una de sus obras principales fue la traducción al francés de los Principios de la matemática, de Newton, traducción que se ha utilizado durante mucho tiempo; según la investigadora e historiadora, Gisela Mateos, gracias a la misma el número de lectores aumentó y las teorías de Newton se propagaron de forma notable. Al traducir la obra de Newton, incluyó sus propios comentarios, agregó la noción de la conservación de la energía en su manuscrito. Gracias a este trabajo se pudo leer en Francia durante dos siglos, lo que hizo avanzar la ciencia.

Escribió Las instituciones de la física, obra en tres volúmenes, que contiene uno de los capítulos más interesantes sobre cálculo infinitesimal.

Participó activamente en los acontecimientos científicos de su época.  En sus salones, además de discutir de teatro, literatura, música, filosofía, se debatía sobre los acontecimientos científicos del momento.

Pedía a su librero las novedades de Inglaterra y Holanda. Estudió las publicaciones de los académicos para poder evaluarlas, y se dio cuenta de que estaban llenas de prejuicios.

Madame Chatelet realizó una fuerte crítica acerca de los prejuicios que había en la época sobre la poca inteligencia de las mujeres. Decía que una educación igualitaria conseguiría incrementar la producción científica mundial y mejorar su competitividad.

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