Las patologías cardiovasculares están llevando a numerosas investigaciones debido al elevado nivel de enfermedades y defunciones que pueden llegar a causar. Múltiples evidencias basadas en estudios científicos demuestran que el bienestar psicológico positivo y el estado optimista están asociados con la salud cardiovascular.

La investigación publicada en la revista Health Psychology bajo el título “A prospective study of positive psychological well-being and coronary heart disease[Un estudio prospectivo del bienestar psicológico positivo y la enfermedad coronaria] determina que actitudes como ser optimista, alegre, agradecido y tener un propósito en la vida apuntan a ser elementos protectores de la salud del corazón. Las investigadoras y el investigador de este estudio analizan, en una muestra de 7942 hombres y mujeres de mediana edad, la asociación entre dos aspectos del bienestar (la vitalidad emocional y el optimismo) y la enfermedad coronaria (cardiopatía coronaria, CHD por sus siglas en inglés). Las personas de la muestra de este estudio no tenían incidentes cardiovasculares previos. A cada persona se le hizo un seguimiento de las enfermedades cardiovasculares durante 5 años respecto a incidentes como CHD mortal, primer infarto de miocardio no fatal o primera angina definida.

Los resultados del estudio muestran que las personas con una alta puntuación en el bienestar psicológico tienen un riesgo menor de desarrollar enfermedades cardiovasculares. En cambio, las personas con niveles más bajos de bienestar eran las que tenían más altos índices de riesgo, ajustados mínimamente de 0,74 puntos estadísticos para la vitalidad emocional y de 0,73 para el optimismo. Además, la correlación entre estas variables era fuerte para ambos sexos y se atenuaba débilmente cuando se relacionaba con algún malestar. Dado que estas asociaciones no se han podido explicar ni con conductas de salud ni con factores biológicos, se evidencia que el bienestar psicológico se relaciona con un riesgo moderado pero constante de sufrir algún incidente cardiovascular. Cuanto más se dé lo primero, más baja es la probabilidad de lo segundo.

Futuras investigaciones son necesarias para identificar los mecanismos subyacentes y el tipo de intervenciones que, aumentando el bienestar, puedan mejorar la salud cardiovascular. Sin embargo, lo cierto es que las evidencias encontradas siguen mostrando una influencia del aspecto social sobre las enfermedades.

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